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La carta de un ludópata a OKBALEARES contando su calvario: «Perdí hasta el piso de una herencia por el juego»

Acusa a empleados de salones de juego de aprovecharse de la vulnerabilidad de los jugadores

Plantea dudas sobre el cumplimiento de los controles de acceso a estos locales

La carta de un ludópata a OKBALEARES contando su calvario: «Perdí hasta el piso de una herencia por el juego»

Un afectado por la ludopatía en Baleares ha relatado el calvario sufrido a raíz de su adicción en varios salones de juego de Mallorca. En su carta, remitida a OKBALEARES, el denunciante confiesa haber perdido una cantidad ingente de dinero, llegando incluso a perder el piso de una herencia familiar. Tras un duro proceso, el afectado explica que logró tramitar su autoexclusión a través del Govern balear tras informarse por su cuenta.

El testimonio describe una serie de prácticas de captación por parte del personal de estos locales, quienes, según sus palabras, se aprovechan de la vulnerabilidad de los jugadores enganchados. «Nos invitan a la bebida, nos hacen préstamos, hay un encargado que siempre pregunta por nuestro patrimonio», denuncia, asegurando además que en situaciones de extrema necesidad económica provocada por la adicción, algunos empleados han llegado a comprar propiedades de los clientes. El afectado no oculta el terror que le genera esta situación, afirmando tajantemente: «Tenemos a estos buitres que nos atemorizan, abusan. Tengo miedo».

El autor de la carta afirma conocer a un agente de policía en activo que, a pesar de tener prohibido el juego, accede de uniforme a los locales de juego. Según explica en la misiva, la legislación obliga a identificar a cualquier persona a la entrada para verificar si es menor o si está autoexcluida, pero «al acceder de uniforme no te piden nada».

El testigo relata haber presenciado cómo varios coches patrulla se concentran en estos establecimientos, donde los agentes supuestamente consumen de forma gratuita todo tipo de productos, desde refrescos hasta comida y cafés. Para el denunciante, esta práctica rompe por completo la neutralidad policial en caso de altercados: «El policía tira hacia la empresa, que de algún modo le tiene cogido por el simple hecho de la invitación de un bocadillo o café; no pueden actuar con dignidad y menos con imparcialidad».

Este afectado cuenta que uno de los camareros de estos locales le reveló en confidencia que el personal tiene directrices estrictas de la dirección para «invitar siempre a todos los policías nacionales, sea lo que sea que pidan», una práctica que él califica de «indigna» y de «competencia desleal» hacia el resto de cafeterías de la zona.

Finalmente, el testimonio añade una última acusación que apunta a las altas esferas policiales. Asegura que estas salas de juego cuentan con unos servicios de seguridad privada ejercidos de forma ilegal por funcionarios públicos en activo. Según su relato, esta situación no sería ajena a la cúpula, concluyendo que «al parecer, algún jefe policial tiene conocimiento de esto», siempre según lo escrito por él en la carta.

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