El alcalde de Palma permite que indigentes y okupas tomen las obras abandonadas del Baluard del Príncep
Su presencia es patente en el interior del futuro centro de interpretación y recepción de visitantes
Paralizada la mayor obra pública de Baleares por la carestía de los materiales y de la energía
Nuevo acto vandálico en el Baluard del Príncep: la muralla amanece con dos grafitis
El alcalde socialista de Palma, José Hila, permite que indigentes y okupas tomen las obras abandonadas del Baluard del Príncep, paralizadas desde el otoño pasado tras la marcha de las subcontratas por los impagos de la empresa adjudicataria del proyecto para la recuperación urbanística del tramo final de las antiguas murallas de Palma.
La falta de vigilancia policial ha facilitado el derribo y caída del vallado que protege el interior de la zona en obras, donde ya es patente la presencia de indigentes pernoctando a diario, en especial, bajo los arcos del antiguo puente de la Porta des Camp que atravesaba el foso de las murallas que rodeaban la ciudad hasta su derribo en 1902.
Al menos entre dos y tres okupas se alojan en el interior del edificio, que albergará el futuro centro de recepción de visitantes y de interpretación de la historia de la ciudad, ante la pasividad del Ayuntamiento de Palma.
Tras una millonaria inversión de más de 15 millones de euros a lo largo de las seis fases en las que se ha dividido el proyecto, cuyo desembolso en tres cuartas partes ha corrido a cargo del Ministerio de Fomento, el panorama de incertidumbre sobre el futuro de estas obras es, en estos momentos, total. La degradación de lo ya rehabilitado es un hecho constatable por cualquiera que pasee por este espacio privilegiado de la primera línea de la fachada marítima.
Hay material abandonado por todos lados y el acceso al interior es factible para cualquier persona, incluyendo los amigos de lo ajeno que no tendrían impedimento alguno para sustraerlo ante la notoria falta de vigilancia y seguridad.
Seis legislaturas y más de 20 años después del arranque de estos trabajos, este es el patético panorama en el que se encuentra el último tramo que restaba para la recuperación de toda la zona de Dalt Murada.
Unas obras que arrancaron en su inicios en la década de los ochenta con el alcalde socialista Ramón Aguiló, que luego fueron interrumpidas, y posteriormente recuperadas por la alcaldesa del PP, Catalina Cirer (2003-2007), que logró hacer realidad la demolición de los vetustos bloques de viviendas militares ubicados sobre la muralla.
La ejecución del tramo final del proyecto de los arquitectos Martínez Lapeña y Elías Torres se inició en 2009 bajo el mandato de la alcaldesa y hoy delegada del Gobierno, Aina Calvo, y tenía que haber acabado hace ya un año pero en estos momentos no hay fecha alguna para su conclusión.
Aunque las obras estaban muy avanzadas cuando se paralizaron en otoño pasado, aún falta por rematar la parte final de las mismas, como el acondicionamiento del interior del centro de interpretación y recepción de visitantes, al igual que la escalera que conectará el foso con la Porta des Camp y la reurbanización de esta plaza.
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