El PSOE ha perdido uno de cada dos votantes en Andalucía desde que Sánchez es el líder del partido
Del más de 1,5 millones de votos que consiguió el PSOE en 2012, solo el 57% sigue votando a la formación
Un 10% de exvotantes socialistas apoyan Moreno y un 15% a partidos más escorados a la izquierda

Desde que Pedro Sánchez encabeza el PSOE, la formación ha perdido a uno de cada dos votantes en Andalucía. En concreto, el apoyo a los socialistas ha caído un 48,2% desde el año 2012, cuando se celebraron los últimos comicios antes de su llegada a la secretaría general del partido.
El desplome es una realidad. En 2012, José Antonio Griñán, aun perdiendo votos con respecto a su antecesor, alcanzó el 40,6% de los apoyos. Hoy, cuatro procesos electorales después, todos los pronósticos apuntan a una María Jesús Montero entre el 20,5% y el 23%.
Sobre el número de votos, el dato también es demoledor. En 2012 los socialistas aglutinaron más de un millón y medio de votos, con Susana Díaz, el partido aguantó pese a dejarse por el camino algo más de 150.000 papeletas.
Sin embargo, la tendencia a la baja se confirmó con Juan Espadas, cuando cayeron por debajo de la barrera psicológica del millón de votos. Para este año, con una participación estimada del 58%, los pronósticos apuntan a que María Jesús Montero aglutinaría entre 810.000 y 830.000 votantes, alrededor de 80.000 andaluces menos que hace cuatro años.
Con todo, en número de votos, el PSOE estaría perdiendo a un tercio de su electorado con respecto a 2012, más de 700.000 papeletas. Por tanto, con Sánchez al frente, el PSOE ha roto dos barreras psicológicas negativas que años antes eran impensables: perder, nada más y nada menos, que la Junta de Andalucía y lograr menos de un millón de apoyos en las urnas.
Carrusel de derrotas en las andaluzas
Desde hace cuatro elecciones, cada vez que se ponen las urnas en Andalucía para elegir presidente de la Junta, el PSOE toca un nuevo suelo. En 2015 empezó el descenso, en 2018 perdieron el Gobierno, en 2022 la hegemonía en un territorio históricamente socialista y este año Montero se asoma al abismo de poder firmar el peor resultado de la historia de los andaluces, un 20% del voto y 25 escaños.
Estos comicios se leerán inevitablemente en clave nacional. No obstante, el votante andaluz ya ha dejado claro en varias ocasiones que su voto es dual y que su decisión responde a más de un factor. Por ejemplo, en 2022, los andaluces avalaron mayoritariamente la gestión de Juanma Moreno. Sin embargo, unos meses después, en las generales, Sánchez mantuvo un músculo electoral con el que los populares no contaban.
Las encuestas subrayan que a lo que se enfrenta el PSOE de Andalucía es a una especie de crisis de identidad. Las siglas de los socialistas andaluces han dejado de ser un refugio electoral, la transversalidad la ha conseguido abanderar Moreno.
Solo la mitad de los votantes del PSOE mantiene firme su apoyo, una de las fidelidades más bajas de la historia del partido en el territorio. Casi un 10% de sus antiguos electores ahora declaran apostar por Moreno Bonilla. El 15% del votante más ideológico se refugia en opciones como Por Andalucía o Adelante Andalucía.
El próximo domingo, y con estos datos sobre la mesa, los socialistas son conscientes de que el 17 de mayo no pelean por la victoria, sino para, por lo menos, evitar tener que reconocer que lo que antes fue un bastión inexpugnable del PSOE hoy, a la luz de los datos, se parece más a un solar electoral.