Granada

Pocos conocen esta calle de Granada, pero esconde un dato que sorprende a cualquiera: tiene un ancho de apenas 50 centímetros

calle Granada
Calle Zanjilla. (Foto: Redes Sociales)
Blanca Espada

Muchas son las calles que encontramos en ciudades y en pueblos de España, algunas de las cuáles destacan por su longitud y también, su amplitud ya que algunas parecen auténticos pasadizos secretos. Una de ellas la tenemos en Zaragoza, con la calle que se conoce como El Callejón en el pueblo de Urriés, pero también encontramos otra en Granada, en concreto en Soportújar.

Se trata de la calle Zanjilla, que une las calles Baja y Estación y tiene unas dimensiones difíciles de imaginar hasta que uno se coloca frente a ella. Su recorrido apenas alcanza los 20 metros y, en el punto más estrecho, la separación entre ambos lados es de sólo 50 centímetros. Una peculiaridad que ha hecho que se convierta en uno de los rincones más fotografiados de Soportújar. El municipio y la Diputación de Granada la presentan como la calle más estrecha de España, aunque fuera el mencionado Callejón aragonés tiene apenas 41 centímetros. De todas maneras, lo que sí puede reivindicar Zanjilla es estar entre las calles más estrechas del país y un buen ejemplo de cómo se construía antiguamente en los pueblos de montaña.

La calle más estrecha de Granada con apenas 50 centímetros

La experiencia de recorrer Zanjilla comienza con una cuestión bastante práctica: comprobar que no venga nadie en sentido contrario. En los tramos más angostos no existe espacio suficiente para que dos adultos pasen al mismo tiempo, de modo que si varias personas llegan desde extremos opuestos alguna tendrá que retroceder o esperar.

Sus paredes blancas y el suelo de pizarra mantienen la imagen característica de la arquitectura alpujarreña. En realidad, sus 50 centímetros no fueron concebidos para convertir el lugar en una atracción. La explicación está en la manera en la que se levantaron estos pueblos hace siglos. Las viviendas se construían adaptándose a las irregularidades de la montaña y aprovechando todo el espacio disponible. No existía una planificación urbana comparable a la actual. Primero estaban las casas y después se habilitaban los pasos necesarios entre ellas para que pudieran moverse personas y animales.

En determinados puntos apenas quedaba terreno libre y de esa forma surgieron callejones como Zanjilla. Su nombre tampoco parece casual: hace referencia precisamente a esa apariencia de pequeña zanja o grieta que se abre entre los edificios.

¿Es realmente la calle más estrecha de España?

Esta es probablemente la pregunta que más se repite cuando se habla de Zanjilla. Tanto el Ayuntamiento como la Diputación de Granada han utilizado el título de «calle más estrecha de España» para referirse a ella, y durante años esa denominación ha acompañado buena parte de su promoción turística. Sin embargo, el récord nacional es discutido. En otros puntos de España existen pasos todavía más estrechos. Uno de ellos se encuentra en Urriés, un pequeño municipio de Zaragoza que reivindica actualmente el título gracias a un callejón que llega a medir aproximadamente 41,5 centímetros.

Zanjilla mantiene, en cualquier caso, un dato difícil de superar en Andalucía. Con sus 50 centímetros en el tramo más angosto está considerada la calle más estrecha de la comunidad, además de encontrarse entre las más estrechas de España. El debate sobre unos pocos centímetros tampoco parece haber reducido el interés que despierta. La mayoría de quienes llegan hasta allí quieren comprobar personalmente cómo se siente atravesar un espacio tan reducido y, por supuesto, hacerse la correspondiente fotografía.

Zanjilla forma parte del pueblo de las brujas

La calle tendría suficientes argumentos para llamar la atención por sí sola, pero se encuentra además en uno de los pueblos más peculiares de Granada. Soportújar es conocido como el pueblo de las brujas, una identidad que ha convertido su casco urbano en un recorrido lleno de referencias a la magia, los hechizos y las leyendas.

Zanjilla forma parte de ese denominado Pueblo Embrujado. A su alrededor aparecen esculturas, soportales, establecimientos y otros puntos incluidos dentro de una propuesta turística que ha dado bastante notoriedad a una localidad de la Alpujarra que durante años permaneció fuera de los grandes circuitos de visitantes.

La relación de Soportújar con las brujas procede de antiguas historias populares que el municipio ha recuperado y convertido en parte de su identidad. Hoy el visitante encuentra numerosas referencias a ese imaginario mientras recorre sus calles, aunque la singularidad de Zanjilla tiene una explicación mucho más terrenal: la necesidad de construir adaptándose a un terreno montañoso y aprovechar hasta el último espacio entre las viviendas.

Una calle de 20 metros que se ha convertido en atracción turística

La popularidad alcanzada por este pequeño pasadizo ha obligado incluso a prestar atención a su conservación. Su empedrado ha sido renovado con pizarra para mantener tanto su aspecto tradicional como unas condiciones adecuadas para el creciente número de personas que pasan por allí porque además el acceso es libre y puede recorrerse en cualquier momento, aunque en jornadas con muchos turistas su propia estrechez puede provocar lo que muchos esperan encontrar, cola para atravesarla aunque hacer esto lleve apenas unos segundos.

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