La hipocresía de Montero: carga contra Moreno por las listas de espera que ella generó y escondió
La candidata del PSOE-A promete acabar con las demoras que ella misma agravó con su gestión al frente de Salud
Con Juanma Moreno casi medio millón de andaluces han salido de la lista de espera quirúrgica

María Jesús Montero ha vuelto este jueves a cargar contra Juanma Moreno por las listas de espera sanitarias en Andalucía, pese a que fue precisamente ella, como consejera de Salud de la Junta, la responsable política de ocultar a casi medio millón de andaluces fuera del sistema oficial. La actual candidata del PSOE-A denuncia ahora unas demoras que intenta corregir el Gobierno andaluz, después de que durante su etapa al frente de la sanidad socialista se metiera literalmente a miles de pacientes «en un cajón» con el objetivo único de manipular las cifras para ganar rédito político a costa de los enfermos andaluces.
Y es que la crítica de Montero resulta especialmente llamativa por el contraste entre su discurso actual y su gestión pasada. La hoy secretaria general del PSOE-A ha intentado presentarse como la solución a un problema del que fue una pieza central. Ha señalado a Juanma Moreno por la situación de las listas de espera, pero lo ha hecho después de haber sido la consejera de Salud en una etapa marcada por la ocultación masiva de pacientes que no aparecían en los registros oficiales. Es decir, Montero se permite hoy dar lecciones sobre transparencia y gestión sanitaria cuando carga sobre su propia trayectoria uno de los episodios más escandalosos de la sanidad andaluza.
La candidata socialista reaccionó este jueves a los datos actualizados a 31 de diciembre de 2025 por el Ministerio de Sanidad asegurando que Andalucía vuelve a situarse «a la cabeza» de las listas de espera «por culpa de un gobierno fallido, que recorta y privatiza». En ese mismo mensaje, prometió eliminar unas «demoras insoportables» si llega a San Telmo con «18.000 sanitarios más y 3.000 millones más al año para la sanidad pública». El problema para Montero es que esa promesa choca de frente con su propio pasado político. Quien ahora se presenta como salvadora de la sanidad andaluza fue la misma dirigente que dejó fuera del recuento real a centenares de miles de andaluces. Las siglas siempre por delante.
La respuesta del Gobierno andaluz no se ha hecho esperar. El consejero Antonio Sanz ha recordado en Córdoba que casi medio millón de andaluces han salido de la lista de espera quirúrgica y ha subrayado que se trata de personas que «Montero metió en un cajón» cuando era consejera de Salud. Lo que denuncia la Junta es que la dirigente socialista escondió la magnitud real del problema que, sin vergüenza alguna, ahora intenta utilizar políticamente.
Ese es el punto que convierte la ofensiva de Montero en un ejercicio de hipocresía difícil de disimular. La líder del PSOE-A pretende convertir en munición electoral unos datos que no se pueden entender sin recordar antes lo que ocurrió bajo los gobiernos socialistas. No se trata sólo de que critique unas listas de espera elevadas. Se trata de que lo haga la misma dirigente a la que el PP señala como responsable de haber maquillado la realidad sanitaria andaluza ocultando a medio millón de personas. Por eso el ataque de Montero no suena a autocrítica ni a propósito de enmienda, sino a puro cinismo político.
Moreno reduce las listas heredadas
Los datos del Ministerio siguen siendo duros. Andalucía registra una demora media de 173 días para una intervención quirúrgica y de 136 días para una consulta con el especialista. En total, 199.950 pacientes esperan una operación en la comunidad, el 23,42% del total nacional. Además, el 52,7% de las citas con el especialista supera los 60 días. Son cifras malas y el propio Gobierno andaluz admite que queda mucho por hacer. Pero la Junta sostiene al mismo tiempo que la evolución va en la buena dirección y que Andalucía mejora en los indicadores, con más operaciones realizadas y una reducción del 14,3% en los pacientes que esperan más de seis meses para pasar por quirófano, frente al 4,2% del conjunto de España.
Ahí está la gran contradicción del discurso socialista. Montero intenta explotar el desgaste que provoca cualquier lista de espera alta, pero omite que el Ejecutivo de Moreno está gestionando una situación heredada y corregida sobre una base real mucho más abultada que la que dejó el PSOE. Es decir, protesta por un atasco que ella contribuyó decisivamente a ocultar. Y ese detalle cambia por completo el sentido político de su crítica.