‘La robótica doméstica trabajará en segundo plano hasta que olvidemos que está ahí’
Roborock apuesta por expandir su experiencia en robótica doméstica con dispositivos inteligentes
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Tras consolidarse como uno de los grandes referentes del mercado de los robots aspiradores, Roborock da un paso más en su estrategia con la entrada en el segmento de los robots cortacésped. La compañía traslada al jardín buena parte de la experiencia acumulada en navegación autónoma, visión artificial e inteligencia artificial para afrontar un entorno mucho más impredecible que el interior de una vivienda.
Hemos hablado con Álvaro Martínez, PR Manager de Roborock en España y Portugal, y nios explica los retos tecnológicos de este salto, las ventajas competitivas de la marca frente a fabricantes especializados y su visión sobre un futuro en el que los distintos robots del hogar trabajarán de forma coordinada y prácticamente invisible para el usuario.
Pregunta. — Roborock ha construido su reputación con los robots aspiradores. ¿Qué avances tecnológicos habéis tenido que desarrollar para que un robot pueda trabajar de forma fiable en un entorno tan complejo y cambiante como un jardín?
Respuesta. — Dar el salto del suelo en un hogar al césped en un jardín es un reto enorme. En casa, los obstáculos son más o menos predecibles, como una pata de silla, un juguete o una alfombra, pero en exterior entran en juego la luz del sol, la hierba alta, baches, barro o situaciones como la lluvia.
Para solucionar esto, no podíamos limitarnos a adaptar lo que ya teníamos en casa. Hemos tenido que combinar algoritmos de posicionamiento por satélite (RTK) de máxima precisión con visión artificial mediante cámaras y sensores 3D/LiDAR. Esto le permite al robot saber dónde está exactamente con un margen de milímetros, sin necesidad de instalar los tradicionales cables perimetrales que tantos problemas daban. Además, hemos rediseñado por completo los sistemas de tracción y la suspensión para que supere desniveles e irregularidades sin quedarse atascado.
P.— Cada vez hablamos más de inteligencia artificial en el hogar. Más allá del marketing, ¿qué decisiones toma realmente un robot cortacésped gracias a la IA y cómo mejora la experiencia del usuario?
R.— Para nosotros la IA solo tiene sentido si resuelve un problema real y le ahorra tiempo al usuario. En este caso, la inteligencia artificial se encarga principalmente del reconocimiento de objetos y de la toma de decisiones en tiempo real.
Un robot cortacésped tradicional simplemente choca y cambia de dirección. Nuestro sistema analiza lo que tiene delante, identifica si se trata de una manguera, una pelota, una mascota u otro obstáculo y decide rodearlo sin interrumpir la tarea. También aprende de la geometría del terreno para optimizar la ruta de corte, evitando patrones aleatorios, e incluso evalúa las condiciones meteorológicas o la densidad del césped para ajustar la altura de corte y la frecuencia con la que debe salir a trabajar. Todo ello permite que el usuario prácticamente se olvide del robot.
P.— En el mercado ya existen fabricantes especializados en robots cortacésped desde hace años. ¿Qué innovación aporta Roborock que os permita competir con empresas que llevan más tiempo en este segmento?
R.— Respetamos muchísimo el trabajo de las marcas tradicionales del sector, pero nosotros aportamos la agilidad y el aprendizaje de haber fabricado millones de robots que interactúan a diario con las personas.
Nuestra principal baza diferencial es la facilidad de integración y mapeo. Tradicionalmente, instalar un robot cortacésped requería la visita de un técnico o dedicar un fin de semana entero a colocar cables perimetrales por el jardín. Con nuestra tecnología, la puesta en marcha se completa en apenas unos minutos desde la aplicación móvil. A ello sumamos nuestra experiencia en visión computacional y algoritmos de navegación optimizada, lo que nos permite ofrecer una gestión mucho más inteligente del espacio y una experiencia de usuario muy intuitiva.

P.— ¿Este lanzamiento marca el inicio de una estrategia para convertir a Roborock en una compañía de robótica doméstica más allá de la limpieza? ¿Podemos esperar nuevas categorías de productos en los próximos años?
R.— Sin duda. Roborock no nació para ser únicamente una marca de aspiradores, sino una compañía de tecnología y robótica avanzada aplicada a mejorar la vida en el hogar. La limpieza interior fue nuestra carta de presentación y el área en la que hemos alcanzado una gran madurez, pero el hogar va mucho más allá de las cuatro paredes de una vivienda.
El entorno exterior era un paso natural para nosotros. Queremos simplificar las tareas rutinarias que consumen tiempo a las personas, y eso abarca múltiples áreas del hogar. Aunque ahora mismo estamos centrados en consolidar nuestras líneas actuales y esta nueva aventura en el jardín, nuestra visión a medio y largo plazo es seguir explorando cualquier categoría en la que la robótica y el software puedan aportar un valor real.
P.— Si miramos cinco años hacia adelante, ¿cómo imaginas la evolución de la robótica doméstica? ¿Crees que veremos dispositivos cada vez más autónomos y capaces de colaborar entre sí dentro de un mismo ecosistema?
R.— El futuro pasa definitivamente por la hiperautomatización invisible y la comunicación entre dispositivos. En unos años dejaremos de ver los robots como electrodomésticos aislados que programamos uno a uno desde el móvil.
En su lugar veremos ecosistemas donde los distintos dispositivos compartan información sobre el estado de la casa o del jardín. Por ejemplo, que la estación meteorológica o el sistema de riego avisen al robot cortacésped para que no salga si va a llover, o que los robots de limpieza interior y exterior coordinen sus horarios en función de cuándo hay personas en casa o de los hábitos de la familia.
La meta final es que la robótica doméstica trabaje en segundo plano de forma tan fluida que el usuario se olvide por completo de que el trabajo se está haciendo.