‘Estamos pasando de los early adopters a la mayoría’: el momento clave de las Ray-Ban Meta
Desde Montecarlo, en el marco de SWITCH 2026, hablamos con uno de los responsables clave del desarrollo de gafas inteligentes para entender hacia dónde evoluciona esta categoría
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Durante SWITCH 2026, celebrado del 13 al 15 de abril en Montecarlo, la industria tecnológica ha puesto el foco en cómo los wearables están redefiniendo la relación entre usuario, visión y entorno digital. En este escenario, las gafas inteligentes son uno de los dispositivos con mayor potencial a medio plazo. Hablamos con Marc Ortiz, Responsable de Producto y Marketing de Wearables en EssilorLuxottica, para analizar el papel de marcas como Ray-Ban Meta y Oakley Meta, el estado real del mercado y los desafíos que aún quedan por resolver.
Pregunta. — Ray-Ban Meta y Oakley Meta parten de universos de marca muy diferentes. ¿Cómo se define el papel de cada uno dentro de la estrategia global de wearables de EssilorLuxottica?
Respuesta. — Pues empezamos todo este viaje con Ray-Ban Meta porque era claro que la marca más icónica, más universal, que habla a más personas es Ray-Ban. Entonces era como más natural empezar con esa marca que habla a un público mucho más amplio. Pero obviamente hay, cuando siempre hablamos de use cases, de momentos específicos cuando el usuario usa la gafa.
Entonces, Ray-Ban Meta lo vemos más como un producto que tú puedes tener ciertos productivity use cases, puedes capturar momentos, escuchar música, tener llamadas, etcétera. O sea, es como más direccionado a tu día a día, a tu lifestyle en general. No obstante, como hemos dicho durante el evento, nosotros construimos productos en tres grandes líneas: lifestyle (Ray-Ban Meta), sport (y todo este momento es el tema de performance, Oakley Meta) y en ello lanzamos dos productos: la parte de lifestyle y la parte de performance.
Y después construimos con un tercer vertical que es optical, donde es donde hay la mayor oportunidad en realidad, porque la gente usa gafas durante todo el día. Nosotros ahora mismo teníamos una limitación que era el producto inicial, estos Ray-Ban Optics, el producto original tenía ciertas limitaciones en cuanto a las lentes que podías poner y no era tan cómodo como para usarlo todo tu día. Entonces hemos trabajado bastante en diseñar ciertas cosas de la gafa, como extra-rotation en las varillas o diferentes ajustes en la nariz, lo que hace que la gafa sea mucho más confortable y que la gente pueda usarla todo el día con más batería, etcétera.

No tenemos una definición muy clara de por qué Ray-Ban o por qué Oakley, pero orgánicamente se están distribuyendo a use cases. Si quieres una parte de sport, tienes Oakley; y después está la parte de audio para la gente que quiera un producto más especializado, como puede ser Nuance en cuanto a amplificación de sonido. Y esto es, de momento, cómo estamos viendo el portfolio de wearables dentro de EssilorLuxottica: lifestyle, sport, optical y, en el futuro, posiblemente health o medical, aunque todavía no estamos lanzando nada ahí.
P. — En el Summit se ha insistido mucho en que las gafas están dejando de ser un producto óptico para convertirse en una interfaz. ¿En qué punto real estamos hoy? ¿Fase temprana, producto ya maduro o transición hacia algo mucho más grande?
R. — Pregunta interesante, no fácil de contestar… es una bola mágica. No creo que nadie tenga una respuesta clara, pero sí que cómo lo veo yo es que estamos vendiendo muchas gafas inteligentes, pero estamos capturando sobre todo a los early adopters, los que adoptan primero la tecnología.
Y estos han sido relativamente fáciles de atraer: gente a la que le gusta la tecnología, que se siente atraída por la innovación o por ciertos use cases concretos. Ahora estamos en ese momento en el que puede darse el salto hacia la early majority, que es un perfil muy distinto.
Para hacer ese cambio tienes que hablar de otra manera: necesitas más variedad de producto, más colores, estilos, fitting, marcas… que te permitan conectar con un consumidor que valora mucho la parte fashion y la identidad que le da una gafa.
Porque nosotros tenemos un principio muy claro: primero tenemos que construir buenas gafas, “great glasses first”. Esto es algo muy alineado entre EssilorLuxottica y Meta. No queremos comprometer el diseño por meter más tecnología sin sentido. Es lo que llamamos el tech trap: puedes caer fácilmente en él si añades más funciones de las necesarias y acabas con un producto incómodo o demasiado pesado.
Las personas estamos acostumbradas a gafas que pesan entre 35 y 40 gramos. Si te pasas de ahí, empiezas a comprometer la comodidad. Y nosotros no cruzamos esa línea hasta que la tecnología permita miniaturizar más los componentes.
P. — ¿Qué uso estáis viendo que conecta mejor con el consumidor real? ¿Cámara, audio, asistente con IA, traducción…?
R. — El uso ha cambiado mucho en los últimos tres años. Desde el lanzamiento en octubre de 2023 hasta ahora, el producto ha evolucionado y el uso también. Hoy el usuario utiliza mucho el audio, también capturar momentos y, en tercer lugar, la inteligencia artificial. Más o menos en ese orden.
Eso sí, la penetración de la IA ha crecido mucho. Al principio no estaba disponible en todos los mercados, por ejemplo en España no la tenías al inicio, y eso limitaba el uso. Pero además ha evolucionado lo que puedes hacer con ella.
Pasamos de hacer preguntas simples a introducir Meta AI con Vision, donde la cámara entiende el contexto. Y ahora avanzamos hacia una agentic AI, con agentes capaces de ayudarte a programar recordatorios, gestionar tareas o incluso reservar un restaurante. Ahí es donde vemos la gran oportunidad a futuro.
P. — Desde producto y marketing, ¿cuál es ahora mismo el mayor reto para vender gafas con IA?
R. — El primer reto es explicar el valor real en el día a día. Es fácil decir que haces fotos, escuchas música o haces llamadas, pero la pregunta es: ¿qué viene después?
El segundo gran reto es hacerlo junto al óptico, que sigue siendo el canal natural de compra. Los consumidores siguen yendo a su óptica de confianza, y queremos que sigan siendo el actor principal en el futuro.
También está el tema de la privacidad, que nos tomamos muy en serio. El LED de grabación es un ejemplo claro, y en la segunda generación incluso lo hemos hecho más visible. Además, si se tapa, la cámara no se activa.
Estamos en contacto constante con reguladores y cumplimos con todas las normativas. Pero la privacidad se gana con confianza y comunicación proactiva, tanto en la app como en el punto de venta.
P. — Viendo que habláis de wearables, salud, IA y nuevas experiencias, ¿el futuro pasa por integrar todo en una sola montura o por especializar productos?
R. — Hay consumidores que quieren especialización y otros que buscan versatilidad, y trabajamos en ambas direcciones. Por ejemplo, Nuance responde a un perfil que quiere audio y amplificación de voz de forma específica. Pero el resto de productos los hacemos más versátiles, con una base de software común.
Luego añadimos capas específicas según la marca. En Oakley Meta, por ejemplo, hay integraciones con Garmin o Strava que conectan con el público deportivo. Así que hay una base común, pero con experiencias adaptadas a cada tipo de usuario y a cada marca.
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