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Cuánto dura realmente un iPhone antes de quedarse obsoleto

  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

Cuando alguien se plantea cambiar de móvil, la pregunta es inevitable, cuánto dura realmente un iPhone antes de quedarse obsoleto. No es un dispositivo barato y, precisamente por eso, muchas personas quieren saber si están haciendo una compra impulsiva o una inversión que amortizarán durante años. La bueno es que, en el ecosistema de Apple, la longevidad no es un eslogan publicitario, sino un hecho respaldado por cifras y por el historial de actualizaciones de la compañía.

Actualizaciones que alargan la vida útil

Uno de los factores clave para entender cuánto dura realmente un iPhone es su política de actualizaciones. Apple no solo lanza nuevas versiones de iOS cada año, sino que también mantiene soporte para modelos antiguos durante bastante tiempo. Además, no se limita a los dispositivos más recientes. De forma periódica, la compañía publica actualizaciones de seguridad para versiones anteriores de iOS, iPadOS e incluso macOS, algo que demuestra su compromiso con equipos que ya no están en primera línea comercial.

Esto significa que un iPhone no deja de ser seguro o funcional en cuanto sale un modelo nuevo. Aunque no reciba todas las funciones más modernas, sí sigue obteniendo parches de seguridad críticos que lo protegen frente a vulnerabilidades. Esa continuidad marca una diferencia importante frente a otros fabricantes que no cuidan sus dispositivos a tan largo plazo

Lo habitual es que un iPhone reciba entre cinco y seis años de actualizaciones principales de sistema operativo, y más tiempo aún en parches de seguridad. Si compras hoy un modelo actual, lo razonable es pensar que seguirá plenamente vigente durante un lustro sin grandes limitaciones.

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No es solo software, también rendimiento

Hablar de cuánto dura realmente un iPhone no se limita al soporte oficial. También influye cómo envejece el hardware. Apple diseña sus propios chips, y eso le permite optimizar el sistema para que funcione de manera fluida incluso en dispositivos con varios años a sus espaldas.

Muchos usuarios siguen utilizando modelos lanzados hace seis o siete años para tareas diarias como mensajería, redes sociales, banca online, fotografía o consumo de vídeo sin problemas graves de rendimiento. El paso del tiempo se nota, por supuesto, pero no convierte el dispositivo en inutilizable de la noche a la mañana.

Otro aspecto relevante es la batería. Es el componente que más sufre con el uso, pero se puede sustituir de forma oficial o en servicios técnicos autorizados, lo que renueva en gran medida la experiencia. Cambiar la batería cuesta mucho menos que adquirir un teléfono nuevo y alargar varios años su vida útil.

Obsolescencia real frente a percepción

Existe una diferencia clara entre quedarse obsoleto técnicamente y quedarse obsoleto por percepción. Cada septiembre se presentan nuevos modelos y es fácil sentir que el tuyo ha envejecido de golpe. Sin embargo, muchas de las mejoras son incrementales y no cambian radicalmente el uso cotidiano.

Para alguien que duda si comprar un iPhone por su precio, conviene hacer el cálculo en años. Si un dispositivo de gama alta cuesta más al inicio, pero dura seis años con actualizaciones y rendimiento aceptable, el coste anual puede ser más bajo que el de un móvil más barato que haya que reemplazar cada dos o tres años.

Además, el valor de reventa de los iPhone suele mantenerse mejor que el de otros smartphones. Incluso modelos con varios años siguen teniendo mercado de segunda mano, lo que reduce el desembolso real si decides renovarlo antes de que termine su ciclo de soporte.

Foto: Nacho Grosso

Entonces, cuánto dura realmente un iPhone

Si la pregunta es cuánto dura realmente un iPhone antes de quedarse obsoleto, la respuesta honesta es que depende del uso, pero nunca menos de siete años en condiciones normales. Gracias a las actualizaciones prolongadas, soporte de seguridad continuo y un hardware que envejece de forma razonable, no estamos ante un producto pensado para cambiarse cada dos temporadas.

Para quien lo ve como una inversión cara, el enfoque correcto no es el precio inicial, sino la duración total del dispositivo. Un iPhone no solo compite por prestaciones, sino por longevidad. Y ahí es donde suele marcar la diferencia.