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La batería nuclear que nunca se recarga: así funciona la tecnología que podría cambiar todos tus dispositivos

Investigadores surcoreanos han sextuplicado la eficiencia récord de las baterías nucleares

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batería nuclear
Fuente: Unsplash
Nacho Grosso
  • Nacho Grosso
  • Cádiz (1973) Redactor y editor especializado en tecnología. Escribiendo profesionalmente desde 2017 para medios de difusión y blogs en español.

La idea de una batería que funciona durante años sin enchufes, sin cables y sin degradación suena a promesa de feria tecnológica. Pero dos desarrollos recientes, uno en un laboratorio surcoreano y otro en una fábrica china, sugieren que esta tecnología está más cerca de lo que parece. La batería nuclear, o más exactamente, la batería betavoltaica ha dado un salto que los expertos no esperaban tan pronto.

Qué es una batería nuclear y por qué no tiene nada que ver con Chernóbil

El nombre asusta, pero la tecnología es más discreta de lo que sugiere. Las baterías nucleares generan energía aprovechando partículas de alta energía emitidas por materiales radiactivos. No todos los elementos radiactivos emiten radiación dañina para los organismos vivos, y algunos tipos de radiación pueden bloquearse con ciertos materiales.

En el caso de las baterías betavoltaicas, el proceso consiste en capturar partículas beta, electrones de alta energía emitidos durante la desintegración radiactiva de ciertos isótopos, y convertirlas directamente en electricidad. No almacenan energía, la generan de forma continua. No necesitan recarga y no se degradan como el litio. Pueden funcionar durante años o décadas. El problema histórico era siempre el mismo: eficiencia muy baja y poca estabilidad real. Gizmodo

A diferencia de las baterías de iones de litio, que pierden capacidad rápidamente y son muy contaminantes debido a la extracción de minerales, estas ofrecen una alternativa limpia y estable, con un impacto ambiental muy reducido.

El récord que nadie esperaba: perovskita y carbono-14

A principios de 2026, un equipo del Instituto de Ciencia y Tecnología Daegu Gyeongbuk (DGIST) de Corea del Sur publicó resultados que cambiaron las referencias del campo. El equipo, liderado por el profesor Su-Il In, logró una eficiencia de conversión energética del 10,79% en una batería betavoltaica basada en perovskita, lo que supone una mejora de aproximadamente seis veces respecto al récord anterior. El estudio fue publicado en la revista Carbon Energy y cubierto por TechXplore.

Fuente: Infinity Power

La clave está en el control preciso de cómo crecen los cristales de perovskita y cómo se comportan sus defectos internos. Concretamente, la estrategia combina el uso de cloruro de metilamonio (MACl) como aditivo durante la fabricación y un proceso de antisolvente basado en isopropanol. El resultado es una estructura con menos defectos internos y menos pérdidas electrónicas, lo que permite que los electrones generados por la radiación viajen sin perderse.

El isótopo utilizado es carbono-14, el mismo que emplean los arqueólogos para la datación de materiales orgánicos. Con estas baterías betavoltaicas, el profesor In afirma que es posible introducir energía nuclear segura en dispositivos del tamaño de un dedo.

China ya fabrica una en serie: la BV100 de Betavolt

Mientras los laboratorios surcoreanos batían récords de eficiencia, en Pekín ocurría algo diferente: la empresa Betavolt New Energy Technology comenzó oficialmente la producción en masa de una batería nuclear del tamaño de una moneda, capaz de suministrar energía durante 50 años sin necesidad de recargas ni mantenimiento.

El modelo BV100 utiliza tecnología de semiconductores de diamante de cuarta generación para aprovechar la energía de la desintegración radiactiva de níquel-63. Su núcleo, de solo dos micrones de espesor, está intercalado entre dos semiconductores de diamante de 10 micrones. El resultado: 100 microwatios de potencia a 3 voltios, con una densidad energética más de diez veces superior a la de las baterías de litio convencionales, y una resistencia a temperaturas de entre -60 °C y +120 °C sin riesgo de incendio ni explosión.

batería nuclear
Fuente: Betavolt

Su potencia actual es insuficiente para cargar un smartphone, pero Betavolt contempla aplicaciones que combinen múltiples baterías para satisfacer mayores demandas, con usos que abarcan desde electrónica de consumo hasta drones capaces de volar continuamente sin recarga.

Un mercado que se despierta

El tamaño del mercado mundial de baterías nucleares está valorado en 96.180 millones de dólares en 2026 y se prevé que alcance los 178.150 millones en 2034. La demanda viene impulsada por sectores donde la recarga periódica es un problema real, dispositivos médicos implantables, sensores de IoT en lugares remotos, satélites y sistemas de inteligencia artificial distribuida.

La tecnología betavoltaica no es nueva, en la década de los 60, países como Estados Unidos y la antigua Unión Soviética usaron baterías betavoltaicas en sus programas espaciales, pero siempre quedó reservada a aplicaciones de nicho por su coste y su bajo rendimiento. Lo que ha cambiado ahora es la combinación de nuevos materiales, fabricación más precisa y una demanda energética que las baterías de litio ya no pueden satisfacer en todos los contextos.

El cargador que llevas en la mochila puede que tenga los días contados, o los años. Depende de a qué ritmo avance lo que ya está saliendo de los laboratorios.

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