Adiós al telescopio solar Dunn: Estados Unidos demolerá el gigante de 227 toneladas que giraba sobre mercurio desde 1969 tras una fuga en su cojinete
La NSF vació el mercurio entre el 23 de julio y el 1 de agosto, pero la ingeniería que contrató recuperó un 2 % menos de lo previsto y recomienda derribar el telescopio y la estructura de hormigón que lo rodea.
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En la mañana del 5 de enero de 2026, dos empleados de la Universidad Estatal de Nuevo México que trabajaban dentro de la torre del telescopio solar Dunn vieron mercurio líquido sobre la plataforma. Según el aviso que publicó el propio observatorio, se activaron «de inmediato» los protocolos de seguridad y el recinto cerró sus puertas al público, y el observatorio sigue hoy «cerrado de forma permanente al público», según su web.
La Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos (NSF), propietaria de la instalación, ha vaciado el mercurio del telescopio y ha decidido derribarlo. La razón está en el mismo truco de ingeniería que lo hizo célebre en 1969: un sistema óptico de unas 227 toneladas que giraba flotando sobre 454 litros de mercurio.
Un telescopio que flotaba sobre metal líquido
El Richard B. Dunn Solar Telescope está en Sacramento Peak, a unos 2.800 metros de altitud, dentro del bosque nacional Lincoln. Lo construyó la Fuerza Aérea estadounidense y se inauguró el 15 de octubre de 1969 con el nombre de Vacuum Tower Telescope. En 1998 se rebautizó en honor de Richard B. Dunn, el astrónomo que impulsó su construcción.
Según la descripción técnica de la Universidad Estatal de Nuevo México, la luz entra por una ventana situada a 41 metros del suelo, en lo alto de una torre de hormigón, y baja por un tubo en el que se ha hecho el vacío hasta un espejo principal de 1,6 metros, enterrado a unos 55 metros bajo la sala de observación. Al quitar el aire, el calor del Sol concentrado no crea turbulencias que emborronen la imagen.
El tubo, el laboratorio óptico y los instrumentos forman una sola plataforma giratoria de «más de 250 toneladas» (toneladas cortas estadounidenses, unas 227 métricas) que flota sobre 120 galones de mercurio, unos 454 litros. Todo el conjunto cuelga de un cojinete que, a su vez, se sostiene sobre tres pernos de solo 76 milímetros de diámetro. Hacía falta girarlo porque la imagen del Sol rota a lo largo del día, y así se mantenía alineada con los instrumentos.
«Tan delicada es la suspensión por flotación que, cuando el motor de giro está apagado, un empujón suave hace girar todo el instrumento», explica la universidad. El periodista científico Dave Dooling, que fue responsable de educación del observatorio entre 2002 y 2012, lo contó en Alamogordo Town News con otra imagen: los cojinetes hacen el giro «tan suave que una persona podría poner un pie en el suelo principal y otro en la plataforma giratoria y hacer rotar lentamente las 250 toneladas».
Una soldadura agrietada y 84 kilos de mercurio
Lo que se encontró en enero era una pequeña parte del total. Según un aviso de contratación federal que recogió Alamogordo Town News, se agrietó una soldadura entre una válvula y la base de uno de los cojinetes, y salió cerca del 1 % del mercurio. Un equipo de materiales peligrosos retiró unos 84 kilos (alrededor de 6 litros) hasta el 15 de enero y localizó el origen al día siguiente.
El mercurio es un neurotóxico que desprende vapor a temperatura ambiente. Según ese mismo aviso, nada salió del edificio, pero la grieta no se había sellado y la NSF lo consideraba un problema activo. «La preocupación es que la grieta pueda ensancharse de repente o que se produzcan otros fallos estructurales no detectados, lo que causaría una fuga catastrófica en la que una parte o la totalidad del mercurio del cojinete podría liberarse en muy poco tiempo [unos 5 minutos] desde una gran altura», escribió la agencia.
Entre todos sus cojinetes y sellos, el telescopio guardaba unos 160 galones (606 litros) de mercurio, según el documento de decisión de la NSF, y unas 8,2 toneladas (18.000 libras) según Dooling. Para evaluar la estructura, la agencia contrató sin concurso a la ingeniería neoyorquina Thornton Tomasetti, elegida por su investigación forense del colapso del radiotelescopio de Arecibo, en Puerto Rico.
Quitar el mercurio era apagar el telescopio
El 24 de febrero, la NSF anunció su decisión. «Tras evaluar los retos de ingeniería, los costes de reparación previstos y los riesgos para la seguridad y el medio ambiente, la NSF determinó que retirar y eliminar de forma segura el mercurio del telescopio es la opción más prudente», dice el comunicado de la agencia. Y añade: «Este proceso dejará el telescopio solar Dunn inoperativo».
El Servicio Forestal, que gestiona el terreno, había pedido a la NSF que retirara todo el mercurio y saneara el lugar. En el documento oficial, la agencia también cita «la necesidad de reducir la financiación de la NSF» para el observatorio y la «falta de un socio viable a largo plazo». El telescopio funcionaba de forma limitada desde 2019 y buena parte de su trabajo había pasado al telescopio solar Daniel K. Inouye, en Hawái, con un espejo de 4 metros.
Entre el 23 de julio y el 1 de agosto de 2026, la NSF vació el mercurio. En su actualización del 27 de agosto, firmada junto al Servicio Forestal, explica que hay «amalgamación de mercurio, una condición en la que el mercurio se une a las superficies metálicas», en todo el interior de la estructura de vacío.
El 2 % que no apareció
Thornton Tomasetti fue más concreto en el resumen que envió a la NSF, citado por Alamogordo Town News. «La estructura metálica del DST ha estado expuesta a mercurio elemental durante más de 50 años», escribió la empresa. «El mercurio puede penetrar en el acero, causando corrosión localizada o fragilización. El alcance de esas condiciones no puede determinarse de forma fiable solo con observación visual o control del aire».
La firma admitió que había recuperado «aproximadamente un 2 % menos del volumen total de mercurio de lo previsto», y recomendó: «Es nuestra opinión que la descontaminación completa del DST debe hacerse mediante la deconstrucción y demolición controladas del telescopio y de la estructura de hormigón que lo rodea».
Según el documento de la NSF, se retirarán todas las estructuras hasta unos 1,2 metros bajo el nivel del suelo, incluidos los edificios residenciales y de apoyo. Además, los trabajos se evitarán entre el 1 de marzo y el 30 de septiembre, la época de cría del búho moteado mexicano y del azor común, salvo que las agencias de fauna acepten una demolición sin explosivos en esos meses.
Los vecinos que quieren salvar Sunspot
Parte de los vecinos se opone al derribo. «Van a destruir algo que tiene historia científica e historia cultural», dijo Dooling, que encabeza el grupo Friends of Sunspot, al medio Source NM. «Vamos a seguir presionando hasta que la bola de demolición empiece a balancearse».
Heidi Sanchez, que dirigía el centro de visitantes, cree que podrían levantar allí «algo único para este estado que ningún otro estado tiene». Scott McLaughlin, director ejecutivo de Spaceport America, declaró al mismo medio: «Espero que suficiente gente pueda crear el impulso para que la Fundación Nacional de Ciencias vaya más despacio». La diputada estatal Dayan Hochman-Vigil añadió que «sería una auténtica pena perder por completo el acceso a esos recursos».
La portavoz de la NSF, Cassandra Eichner, respondió a Source NM que la revisión ambiental, con periodo de alegaciones, no encontró propuestas de conservación que «fueran viables». «Reconocemos lo que este lugar ha significado para la comunidad», escribió.
Jackie Diehl-Alexander, que trabajó casi 14 años en el observatorio, lo resumió así a la cadena KOB: «La torre solar Dunn mostraba signos evidentes de edad y, sobre todo, de ciencia obsoleta».
Lo que aún no se sabe
La NSF no ha dado una fecha concreta de inicio de la demolición ni ha publicado el contrato completo, que contiene información controlada. Tampoco se ha determinado la causa exacta de la grieta, y Alamogordo Town News informó de fugas adicionales, contenidas en abril y julio, cuyo origen no quedó del todo claro.
El propio Dooling recordó que el Dunn podría haberse adaptado para funcionar sin girar, y que fueron la edad del lugar y la presión presupuestaria las que inclinaron la balanza. A cambio, la NSF aportará un máximo de 100.000 dólares para una exposición sobre la historia del observatorio, que durante años fue, como el telescopio de torre de vacío de Tenerife, una referencia en la observación del Sol en alta resolución.
La decisión y las medidas de demolición se han publicado en la actualización del documento de decisión de la NSF, del 24 de febrero de 2026.
Crédito de la imagen: Sunspot Solar Observatory / Universidad Estatal de Nuevo México.