La confesión de Rosa López que pone los pelos de punta: «He llegado a pensar…»
Rosa López fue la primera ganadora de 'Operación Triunfo'
"He llegado a pensar en no querer estar en este mundo", ha confesado
La cantante ha atravesado momentos muy complicados que le han hecho dudar
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Rosa López, una de las voces más queridas de España desde que conquistó al país en la primera edición de Operación Triunfo, ha vuelto a abrir su corazón con una sinceridad que estremece. A lo largo de sus veinticinco años de carrera, la artista ha vivido una montaña rusa marcada por el éxito, las exigencias de la fama y el compromiso por seguir caminando.
En su última entrevista, la granadina ha vuelto a demostrar que detrás de su imagen luminosa existe una mujer vulnerable que ha tenido que aprender a sostenerse incluso en los episodios más oscuros. Su testimonio permite entender que el brillo de los escenarios a veces convive con sombras profundas, esas que rara vez se muestran y que en su caso han resultado decisivas para comprender su trayectoria personal.
En una conversación para Via lliure, el espacio de RAC1 dirigido por Xavi Bundó, Rosa reconoció haber atravesado momentos tan críticos que llegó a pensar en «no querer estar en este mundo». Lo ha confesado con serenidad, recordando que hubo etapas en las que la presión, las dudas y una sensación constante de insuficiencia la empujaron a límites que muy pocos conocían. Aun así, también evocó sus primeros años en Barcelona, una etapa marcada por la ilusión y la libertad recién descubierta, cuando vivía cerca de la plaza Francesc Macià y todo parecía nuevo, prometedor y luminoso.
Un momento muy complicado
La cantante no oculta que la exposición mediática le dejó heridas profundas, especialmente en una época en la que la televisión tenía un peso enorme y las redes sociales aún no existían. Según cuenta, todos los concursantes de OT se sintieron «muy cuidados», y ahora agradece que en aquellos años no hubiera plataformas que amplificaran críticas. Aunque el público la adoraba, Rosa arrastraba inseguridades vinculadas a su físico, a sus dientes, a su peso y a la presión de ser elegida para representar a España en Eurovisión. Todo ese cúmulo de sensaciones, que en su momento se silenció, aparecerá desarrollado en su próximo libro de memorias, donde la artista promete abordar con honestidad lo que significó crecer en un escenario nacional sin una preparación emocional adecuada.
A lo largo de la entrevista, Rosa dejó claro que sus pensamientos más oscuros no han desaparecido por completo, aunque hoy los gestiona con más herramientas que antes. Se describe como alguien que se castiga con severidad, que se culpa incluso de situaciones que no dependen de ella y que analiza cada detalle con una intensidad que la agota.
«Tengo un látigo y me castigo mucho», reconoció, explicando que procura no caer en el victimismo, pero que la transparencia también la deja expuesta ante un mundo que a veces percibe como falto de empatía. En uno de los pasajes más emotivos, afirmó que lo que encuentra en la mirada de sus perros no lo encuentra en los seres humanos, una reflexión que proyecta su desencanto con el comportamiento social actual y que revela cuánto valora la sinceridad emocional por encima de cualquier apariencia.
Rosa López abre su corazón
El cansancio emocional, que se fue acumulando con los años, se convirtió en uno de los grandes desafíos de su vida adulta. La presión del éxito, la vigilancia constante y la obsesión por cumplir expectativas ajenas hicieron que Rosa viviera etapas de enorme confusión interna, donde sus inseguridades se amplificaban sin que supiera cómo detenerlas. Aun así, su historia también está marcada por la resiliencia, por una búsqueda de bienestar que la ha llevado a terapias, lecturas y procesos de introspección para reconciliarse consigo misma.
Su intención de exponer estos temas en su libro es, precisamente, un gesto de responsabilidad emocional hacia quienes la siguen, para demostrar que incluso quienes parecen más fuertes pueden atravesar tormentas invisibles.
El gran apoyo de Rosa López
En medio de todo ese recorrido personal, Rosa ha encontrado un apoyo fundamental en su pareja, Iñaki, cuya aparición en su vida ocurrió de forma inesperada y casi anecdótica. Lo conoció durante un concierto de Marta Sánchez, una noche confusa en la que la policía tuvo que intervenir debido a una aglomeración. Entre agentes, ruido y un perro policía, surgió una conversación espontánea que cambió su destino: ella comentó que le habían dado un salmorejo y que olía a ajo, a lo que él respondió con naturalidad: «Me encanta el ajo».
A partir de ese intercambio tan cotidiano como peculiar comenzó una historia que ha dado estabilidad a la artista, proporcionándole un refugio emocional que hoy considera imprescindible. Su relato demuestra que, incluso después de los momentos más difíciles, la vida aún puede sorprender con encuentros que iluminan el camino y Rosa, consciente de ello, sigue avanzando con una mezcla de fragilidad, valentía y una honestidad que conmueve.
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