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Economía
Calefacción

Adiós a la calefacción de gas para siempre: hay una alternativa más barata para rebajar tu factura hasta 2.000 euros

En los últimos años muchos ya le han dicho adiós a la calefacción de gas. Cuando llega el invierno o cuando de repente llega una bajada brusca de temperaturas, como la sufrida días atrás, lo más normal en encender la calefacción. Sin embargo, la factura aprieta cada vez más y por ello muchos se lo  piensan dos veces a la hora de subir el termostato. El gas y el gasóleo llevan meses dando sustos, y sobre todo semanas, con constantes subidas y al final lo que queda es la sensación de que nunca sabes cuánto vas a pagar realmente. Y eso, en un gasto tan básico como la calefacción, termina pesando.

Es por ello que muchos como decimos, han acabado por decirle adiós a la calefacció de gas y apostar por una alternativa que no deja de sonar con fuerza. No es nueva, ni mucho menos, pero sí está ganando terreno otra vez. Nos referimos como no a los pellets, y el hecho de que cada vez se usen más, no tiene que ver tanto por una cuestión ecológica, que también, sino porque el ahorro empieza a ser difícil de ignorar. Los datos más recientes lo dejan bastante claro. Mientras el pellet se ha mantenido estable en torno a los 406 euros por tonelada durante marzo, el gasóleo para la calefacción ha pegado un salto importante, con subidas que rondan el 55%.

Esto, llevado al día a día, se traduce en algo muy concreto. Un hogar medio puede llegar a ahorrar unos 2.387 euros al año si utiliza pellets en lugar de gasóleo. Y si la comparación es con gas, la diferencia incluso sube, hasta unos 2.510 euros. De ahí a que ese adiós al gas para la calefacción se esté produciendo cada vez, en más hogares.

Adiós al gas para la calefacción

Desde el sector lo tienen bastante claro. La responsable de proPellets Austria, Doris Stiksl, habla directamente de una «brecha histórica» entre combustibles fósiles y sistemas más sostenibles. Y no sólo por el impacto ambiental, sino por lo que supone en el bolsillo. Pero la situación no es nueva, de hecho, hace no tanto ya se vivió una situación parecida, cuando estalló la guerra entre Rusia y Ucrania.

En aquel momento, Europa se dio de bruces con su dependencia energética. Rusia era uno de los grandes proveedores, también en el caso del pellet, y las sanciones cambiaron el tablero casi de un día para otro. La Unión Europea llegó a vetar el pellet ruso, que suponía más de un tercio del consumo total. A eso se sumó el parón de Ucrania, que también era un proveedor relevante. Entre ambos, junto a Bielorrusia, concentraban más de la mitad del suministro. ¿El resultado? Una reacción inmediata del mercado. Países como Italia, Francia o Reino Unido comenzaron a buscar alternativas, y ahí España entró en juego con fuerza. Las exportaciones de pellet español se dispararon más de un 126% en 2022, algo completamente fuera de lo habitual.

Al mismo tiempo, el consumo de pellets en Europa ya venía creciendo desde años atrás. Según datos del USDA, las importaciones pasaron de 2,5 millones de toneladas a 5,4 millones en apenas cinco años. Es decir, no fue una moda puntual, sino una tendencia en consolidación.

Más producción y suministro garantizado

Uno de los grandes temores cuando se habla de alternativas energéticas es si habrá suficiente suministro. En el caso de los pellets, al menos en Europa, la situación parece estar bastante controlada. Países con fuerte industria maderera como Alemania, Austria, Suecia o Francia han incrementado su producción de forma notable en la última década. Sólo Austria, por ejemplo, cuenta ya con 55 plantas de producción que superan los dos millones de toneladas anuales. Además, el consumo interno se sitúa por debajo de esa cifra, lo que permite garantizar el abastecimiento sin grandes tensiones. Es decir, no se trata de una solución limitada o puntual, sino de un sistema que se está consolidando dentro del mix energético europeo.

El debate político de ayudas y transición energética

Más allá del ahorro directo en la factura, la calefacción con pellets también está en el centro del debate político en varios países europeos. El sector reclama que se mantengan e incluso se refuercen las ayudas públicas para sustituir sistemas de calefacción basados en combustibles fósiles. En algunos casos, estas subvenciones ya están incluidas en planes presupuestarios a medio plazo.

Entre las principales peticiones destacan tres puntos clave:

El objetivo es acelerar un cambio que, según los expertos, ya no es sólo  una cuestión climática, sino también económica. La volatilidad de los combustibles fósiles sigue siendo uno de los grandes problemas.

¿Por qué los pellets salen más baratos?

Aquí no hay ningún truco raro, es más sencillo de lo que parece. Los pellets salen de restos de madera, de lo que sobra en la industria forestal. No dependen del petróleo ni de países lejanos, y eso ya marca una diferencia importante. Luego está el tema del precio. El gas y el gasóleo van a golpes. Un mes suben, otro bajan, pero siempre con sustos de por medio y más ahora con la guerra de Irán. Con el pellet eso pasa menos. No es que no cambie nunca, pero se mueve mucho más despacio, sin esos picos tan bruscos.

Y hay otro detalle que muchas veces se pasa por alto. En muchos países europeos, los pellets se producen cerca. Eso significa que el dinero no se va fuera, se queda en la propia economía. Puede parecer secundario, pero al final también influye en el precio y en la estabilidad. Por otro lado, y para el consumidor, puede que tener este tipo de calefacción requiera de una inversión inicial, pero es más que evidente que a la larga, se produce bastante ahorro si lo comparamos con el gas.