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Los secretos para relajar los músculos faciales

Las expresiones que realizamos con el rostro son el fiel reflejo de las emociones y sensaciones que tenemos. Generalmente las llevamos a cabo sin siquiera darnos cuenta de ello porque las hemos incorporado desde pequeños. Con el paso del tiempo, y si vivimos preocupados, esto puede provocar cierta tensión muscular. Esto debes saber cómo relajar los músculos faciales.

Son no sólo sencillas sino también eficaces. Lo ideal es que las practiques a diario para acostumbrar a tu cuerpo, desde el rostro, a sentirse más relajado. Veamos varias técnicas simples que te ayudarán a deshacerte de la tensión acumulada durante horas.

Así puedes relajar los músculos faciales

Concéntrate en la mandíbula

El bruxismo es un trastorno en el que apretamos los dientes de modo inconsciente al tensionar la mandíbula. Enfocándote en esta parte del rostro no sólo evitarás dañar tus piezas dentales, sino que además conseguirás percibir esa tranquilización que hace falta para atender el resto de las obligaciones de la jornada con otro ánimo.

Cuida tu postura bucal

La postura corporal tiene una influencia notable en la tensión del rostro, pero en particular la lengua es clave. Intenta colocarla en la parte superior de la boca y deja que la parte inferior de la mandíbula quede abierta. Asegúrate de respirar por la nariz, de manera profunda y constante para que no trabaje tanto tu boca.

Hazte unos masajes

Dedicarle un momento dentro de la rutina a hacerte unos masajes para distender los músculos podría ser útil. Utilizando ambas manos, muévelas circularmente desde los ganglios linfáticos, subiendo y bajando de a poco. Cuando acabes con la parte baja de la cabeza, ve hasta la frente y las sienes y repite los movimientos en ellas.

Aplica calor local

Pasarte un paño tibio o directamente caliente, o bien tomar una ducha, mejorará los resultados de los masajes. También actuará positivamente en tu mente, permitiéndote distraerte y olvidarte de todo lo que te preocupa.

Si quieres ir más lejos, en los spas se ofrecen tratamientos con calor localizado que quitan el estrés y relajan. Ponerte en manos de un profesional, nunca mejor dicho, es una buena opción si tus masajes no van bien del todo.

Estiramientos

Tanto por la mañana temprano como por la noche, antes de irte a la cama, procura estirar los músculos del rostro. Abre la boca tanto como sea posible, arruga la nariz, frunce el ceño y aprieta los ojos cerrándolos con firmeza. Mantén esta posición por unos segundos, y luego repite el procedimiento como mínimo unas cinco veces.