¿Qué son los forúnculos y cómo tratarlos?
Entre las afecciones y protuberancias que pueden aparecer en nuestra piel, están los llamados forúculos. ¿Qué son y cómo se pueden tratar?
Los forúnculos son lesiones dolorosas que se forman en la piel debido a existencia de una infección. Su característica principal es que el área se llena de pus a causa de las bacterias que generan la infección. El forúnculo aparece como resultado de la inflamación de uno o más folículos capilares y el tejido que los rodea. La bacteria responsable de esta afección es Staphylococcus aureus, la cual se encuentra en todas partes del mundo.
En la práctica, todos podemos sufrir alguna vez la aparición de un forúnculo sin importar donde estemos. Sin embargo, existen algunas condiciones y pacientes que tienen una mayor propensión a su aparición. El área infectada se identifica debido a la aparición de pus, la sensibilidad, inflamación y enrojecimiento.
Forúnculo: factores que facilitan su aparición
Las personas con problemas de la piel son las principales afectadas por la bacteria Staphylococcus aureus. Los pacientes con predisposición al acné, accema y foliculitis suelen desarrollar forúnculos cada cierto tiempo. No obstante, el solo hecho de tener mala higiene es suficiente para su aparición.
La inmunodeficiencia generada en diversas enfermedades facilita la aparición de las lesiones debido a la falta de defensas en el organismo. Patologías como la diabetes también permite que este tipo de lesión de la piel aparezca y se propague.
Además, en ocasiones los forúnculos pueden ser contagiados por contacto con una persona afectada. Todo dependerá del sistema inmunológico y predisposición de cada persona. Cuando aparecen varias de estas lesiones en una misma área se le llama ántrax. En estos casos, la infección suele ser de mayor impacto y profundidad siendo un poco más complicado su tratamiento.
Síntomas y tratamiento de los forúnculos
Además de la protuberancia y la hinchazón, los afectados pueden padecer otros síntomas. En algunos casos se experimenta fiebre, malestar general y fatiga como ocurre con otras infecciones. Cuando la infección es más grande y profundo, estos síntomas podrán aparecer con mayor recurrencia. La presencia de pus o líquido es muy propia de los forúnculos.
Añadido a esto, estas son lesiones importantes que suelen generar cierto dolor en la zona afectada. La buena noticia es que en la mayoría de los casos la protuberancia suele desaparecer por si sola. Lo fundamental: evitar el contacto con las manos sucias y mantener limpia la herida.
Es importante dirigirnos al médico cuando el forúnculo tiene un tamaño considerable. En estos casos el tratamiento implica el drenado y limpieza localizada de la protuberancia. No es recomendable que el afectado reviente la herida en casa debido a que la infección podría expandirse.
Los forúnculos pueden aparecer en cualquier momento y casi todos llegamos a experimentarlos una o dos veces en la vida. Lo importante es que siempre mantengas la buena higiene de tu piel. El uso diario del jabón antibacterial es la mejor medida preventiva que tendrás en tu haber.
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