Los peligros dermatológicos de las trenzas apretadas que deberías conocer antes de ir a la playa
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La temporada estival, con sus playas, trenzas y mercadillos, suele traer consigo una oferta generalizada de trenzados de raíz. Aunque desde el punto de vista estético se presentan como un peinado cómodo y fresco para combatir las altas temperaturas, desde la perspectiva dermatológica esconden riesgos significativos para la integridad del cuero cabelludo y la salud de los folículos pilosos.
La doctora María Calvo Pulido, Jefa de Servicio de Dermatología del Hospital Universitario Ruber Juan Bravo, analiza por qué esta práctica puede derivar en patologías capilares severas.
La alopecia por tracción como principal amenaza
El mayor peligro asociado a las trenzas de raíz es la denominada alopecia por tracción. Este fenómeno clínico ocurre cuando el cabello se somete a una tensión constante y prolongada. Al realizar el trenzado, especialmente si se ejerce demasiada fuerza, se aplica una presión mecánica sobre los folículos pilosos que, con el paso de los días, puede llegar a dañarlos de forma definitiva.
Cuando esta tensión es mantenida en el tiempo, los folículos pierden su capacidad de producir cabello nuevo, lo que da lugar a zonas con calvicie localizada.
La doctora Calvo Pulido advierte que, si el trenzado se mantiene durante periodos excesivamente largos sin dar al cuero cabelludo los tiempos de descanso necesarios, el daño en la estructura folicular puede volverse irreversible, impidiendo el crecimiento capilar futuro.
Impacto en la estructura del pelo
Más allá de la densidad, la técnica del trenzado de raíz somete al tallo piloso a un desgaste mecánico constante. La tracción continuada debilita la estructura interna de la fibra capilar, provocando su rotura prematura. Este debilitamiento se ve acentuado cuando el cabello presenta fragilidad previa o daños acumulados, convirtiendo un peinado que pretende ser protector en una fuente de roturas masivas.
Además, el cuero cabelludo sufre las consecuencias directas de esta fricción. La tensión y el roce constante pueden desencadenar una foliculitis, es decir, una inflamación dolorosa de los folículos pilosos que, si no se trata adecuadamente, puede derivar en infecciones locales. Asimismo, la tracción continua puede causar heridas, sensibilidad extrema y zonas de irritación que comprometen la salud de la barrera cutánea del cuero cabelludo.
Factores estacionales que agravan el daño capilar
En verano, el daño provocado por la tracción del trenzado se multiplica debido a agentes externos que actúan de forma sinérgica sobre el cabello:
- Radiación ultravioleta (UV): El sol actúa sobre la cutícula del cabello, resecándola y haciéndola mucho más quebradiza. Un cabello deshidratado por el sol es considerablemente más propenso a romperse cuando se somete a la tensión mecánica de una trenza apretada.
- Humedad y sudor: La acumulación de sudor y humedad en la base del trenzado provoca que el cabello se hinche, volviéndose más frágil. Esta falta de higiene específica en el cuero cabelludo es el caldo de cultivo ideal para irritaciones e infecciones dérmicas.
- Agentes químicos y salinos: El cloro de las piscinas y la sal del agua de mar eliminan los aceites naturales que protegen la fibra capilar. Si la cabellera trenzada se expone a estos elementos sin la protección adecuada, el resultado es una deshidratación profunda y una fragilidad extrema que favorece la rotura mecánica.
Recomendaciones para proteger el cuero cabelludo
Para minimizar el riesgo de daño capilar, la Dra. María Calvo Pulido enfatiza la necesidad de ser prudentes antes de optar por este tipo de peinados. Es fundamental asegurarse de que las trenzas no estén excesivamente apretadas y, sobre todo, no mantenerlas durante periodos prolongados.
Ante cualquier síntoma de irritación, picor persistente, inflamación con pus o una pérdida de densidad capilar evidente, es imprescindible acudir a un dermatólogo o tricólogo. Un diagnóstico profesional temprano es clave para frenar el proceso de alopecia por tracción y aplicar los tratamientos adecuados que permitan restaurar la salud del cuero cabelludo.
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