Mario Alonso Puig, médico y experto en felicidad: «El sentido de la vida sólo lo puedes encontrar si te planteas qué es lo que puedes dar a los demás»
Según Mario Alonso Puig, el sentido de la vida comienza a aparecer cuando dejamos de alimentar exclusivamente nuestro ego
El experto sostiene que una persona empieza a descubrir el sentido de su vida cuando se formula una pregunta diferente
La idea de que una vida plena está relacionada a la generosidad no es nueva
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Muchas personas se preguntan cuál es el sentido de la vida y dónde encontrarlo. Para el cirujano, conferenciante y escritor Mario Alonso Puig, la respuesta no está en centrarse únicamente en uno mismo, sino en descubrir cómo nuestras capacidades, talentos y acciones pueden beneficiar a los demás. Su reflexión invita a cambiar el foco del «¿qué puedo obtener?» por el «¿qué puedo aportar?», una idea que también respaldan la filosofía clásica y diversas investigaciones sobre bienestar y propósito vital.
Según Mario Alonso Puig, el sentido de la vida comienza a aparecer cuando dejamos de alimentar exclusivamente nuestro ego y entendemos que formamos parte de una comunidad. En sus palabras, una de las mayores fuentes de plenitud es sentir que nuestra existencia contribuye de forma positiva al mundo que nos rodea. Es decir, el propósito no se encuentra solo en llegar a tener metas personales o acumular éxitos, sino en poner nuestras cualidades al servicio de otras personas.
Cómo encontrar el sentido de la vida
El experto sostiene que una persona empieza a descubrir el sentido de su vida cuando se formula una pregunta diferente: «¿Qué es lo que puedo dar?». Ese cambio de perspectiva implica mirar más allá de los intereses individuales y comprender que ayudar, acompañar o inspirar a otros también da significado a la propia existencia.
«Esta visión no significa renunciar a las metas personales ni descuidar el bienestar propio. Más bien propone que la satisfacción más profunda suele aparecer cuando aquello que hacemos también genera un impacto positivo en quienes nos rodean», menciona el experto.
Una idea con raíces filosóficas
La idea de que una vida plena está relacionada a la generosidad no es nueva. Desde Educamos en Familia recuerdan que el filósofo Aristóteles ya defendía que la felicidad se alcanza más plenamente «amando más que siendo amado».
«En otras palabras, el bienestar duradero está estrechamente relacionado con construir relaciones sanas, cultivar la amabilidad y practicar la generosidad», comentan los especialistas.
Además, ayudar a otras personas fortalece las relaciones sociales y produce una sensación de bienestar compartido. Ese efecto es especialmente intenso cuando la ayuda nace de una decisión libre, sin obligación, y cuando quien ayuda percibe que está actuando de acuerdo con sus propios valores.
¿Por qué los pequeños gestos también cuentan a la hora de encontrar el sentido de la vida?
No es necesario realizar acciones extraordinarias para encontrar un propósito. Los expertos destacan que pequeños gestos cotidianos pueden tener un gran impacto tanto en quien los recibe como en quien los realiza.
Entre las recomendaciones que ofrecen se encuentran ayudar de forma voluntaria, sin sentir que es una obligación; crear una conexión auténtica con la persona a la que se ayuda; y observar el efecto positivo que tienen esos gestos. Además, recomiendan practicar la gratitud, por ejemplo, escribiendo una carta de agradecimiento a alguien importante.
«Estas acciones favorecen relaciones más sólidas y contribuyen a desarrollar una percepción más positiva de la propia vida», aseguran miembros de Educamos en Familia.
El propósito de vida es diferente para cada persona
La Universidad de Minnesota explica que el propósito de vida está formado por los objetivos centrales que motivan a una persona cada día. Para algunos se relaciona con su profesión; para otros, con la familia, la amistad, la espiritualidad o cualquier actividad que les permita sentirse útiles y realizados.
Lo importante es comprender que el propósito no es igual para todos. Puede cambiar con el paso de los años, adaptándose a nuevas experiencias, prioridades y circunstancias personales.
Pasiones, valores, y el sentido de la vida
Uno de los aspectos más interesantes de esta perspectiva es que el propósito no consiste únicamente en descubrir aquello que nos apasiona, sino en utilizarlo para aportar algo valioso al mundo.
El coach especializado en propósito Richard Leider afirma que un propósito auténtico pone fin a una visión excesivamente egocéntrica de la existencia. Para ello propone una fórmula sencilla: dones + pasiones + valores = propósito.
Es decir, cuando una persona identifica aquello que sabe hacer bien, lo combina con lo que le apasiona y actúa de acuerdo con sus valores, puede transformar esas cualidades en una contribución para los demás.
Una reflexión que va más allá del éxito
En definitiva, cuando Mario Alonso Puig afirma que «el sentido de la vida solo lo puedes encontrar si piensas en lo que puedes dar a los demás», no está sugiriendo que debamos olvidarnos de nosotros mismos. Su mensaje apunta a que la verdadera plenitud suele surgir cuando el desarrollo personal y el bienestar individual se ponen también al servicio de otras personas.
Esta idea coincide con la visión de la Universidad de Minnesota y de Richard Leider, quienes consideran que el propósito vital nace de integrar talentos, valores y pasiones para realizar una contribución significativa.
En conjunto, todas estas perspectivas comparten una misma conclusión: encontrar sentido a la vida no depende únicamente de lo que conseguimos para nosotros, sino también de la huella positiva que dejamos en quienes nos rodean.
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