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Verano

No sirve cualquiera: las gafas de sol que deben usar los mayores de 65 años en verano para protegerse de la radiación y las olas de calor

  • Manuel Morera
  • Periodista y fundador del pódcast V9, el programa de F1 más escuchado de España. Universidad de Valencia y Radio 3. Anteriormente en ElDesmarque, Levante TV y Las Provincias.

Hay prendas de ropa que ayudan a las personas mayores de 65 años a estar más frescas en verano, pero existen también complementos indispensables para cuidar la salud cuando hace calor. Uno de ellos son las gafas de sol, y no todas son adecuadas.

Para los mayores de 65 años, especialmente vulnerables durante las olas de calor, la diferencia está en usar gafas de sol homologadas, con filtro UV real y una categoría adecuada para días de alta luminosidad.

Y es que la exposición prolongada al sol tiene efectos acumulativos y afecta a la salud ocular. Por eso no basta con unas gafas de sol oscuras, sino que deben filtrar bien la radiación ultravioleta.

Qué gafas de sol deben usar las personas mayores de 65 años en verano

Algunas personas mayores de 65 años cometen varios errores a la hora de proteger su salud en verano, uno de los más repetidos es no elegir bien unas gafas de sol.

Las gafas más recomendables para el verano son las que indican de forma clara protección UV400 o 100% UV, marcado CE y categoría de filtro visible. Esos tres elementos permiten distinguir una gafa de protección real de una simple lente oscura.

UV400 significa que la lente bloquea la radiación ultravioleta hasta una longitud de onda de 400 nanómetros. En la práctica, ese distintivo se asocia a una protección muy alta frente a los rayos UVA, UVB y UVC.

Además, para días de mucho sol, playa, caminatas u otras actividades al aire libre, la categoría 3 suele ser la opción más útil. Deja pasar menos luz visible y reduce el deslumbramiento, pero sigue siendo una gafa apta para un uso cotidiano.

La categoría 4 resérvala para condiciones extremas de luminosidad, como alta montaña, nieve o entornos muy reflectantes. No es una gafa de uso diario y no está permitida para conducir, precisamente porque oscurece demasiado.

Por qué unas gafas oscuras sin filtro son peligrosas para la salud ocular

El error más habitual es creer que cuanto más oscura sea la lente, más protege. No funciona así. El color del cristal regula la luz visible, pero no garantiza que bloquee la radiación ultravioleta.

De hecho, unas gafas oscuras sin filtro UV pueden ser más peligrosas que no llevar nada. Al reducir la luminosidad, la pupila se dilata de forma refleja y permite que entre más radiación ultravioleta si la lente no tiene una protección homologada.

Eso es especialmente grave en personas mayores de 65 años porque la exposición ultravioleta se asocia con un incremento de problemas como cataratas, degeneración macular asociada a la edad y carcinomas palpebrales. Por eso no conviene comprar gafas de sol en canales poco fiables o sin etiquetado claro.

La etiqueta debe indicar UV400 o 100% UV, la categoría del filtro y el marcado CE. Si sólo aparece una mención genérica a protección UV, sin especificar el nivel, conviene desconfiar.

Cómo proteger la salud y los ojos durante una ola de calor en la tercera edad

Las gafas de sol homologadas son una parte de la protección, pero no sustituyen al resto de medidas frente al calor. En verano, los mayores de 65 años deben evitar las horas centrales del día, buscar sombra o lugares frescos y beber agua con frecuencia, incluso sin sensación de sed.

También conviene usar ropa ligera, holgada y transpirable, cubrir la cabeza con sombreros o gorras y reducir la actividad física cuando las temperaturas son altas.

Debes tener en cuenta que el calor no sólo afecta a la piel, también puede provocar afecciones oculares, insolaciones y otros problemas si la exposición se alarga demasiado.

Recuerda que en días nublados tampoco desaparece el riesgo. La radiación puede seguir llegando y, por eso, unas gafas con filtro UV400 siguen teniendo sentido aunque el sol no parezca tan intenso.