Ni leer ni entrenar la memoria: ésta es la mejor forma de ejercitar tu cerebro y los expertos en neurociencia lo avalan
Los expertos aseguran que las relaciones sociales, las conversaciones profundas y la curiosidad estimulan más el cerebro que entrenamientos mentales
Durante años, los sudokus, los juegos de memoria o la lectura fueron considerados las mejores herramientas para mantener el cerebro joven. Sin embargo, la neurociencia moderna está empezando a hablar de otra actividad mucho más eficaz. Mantener conversaciones, crear vínculos emocionales, debatir ideas o compartir experiencias de la vida con otras personas activa las partes del cerebro relacionadas con la memoria, el lenguaje, la empatía y la toma de decisiones.
La neurociencia social lleva años investigando cómo las relaciones humanas van moldeando físicamente el cerebro. Estudios recientes muestran que interactuar con otras personas obliga al cerebro a interpretar emociones, anticipar respuestas, recordar información, regular impulsos y adaptar el lenguaje en tiempo real.
El neurocientífico Amir Lemine explica que el bienestar emocional y mental depende en gran medida de nuestras conexiones sociales y no únicamente de procesos internos individuales. Según sus investigaciones, el cerebro necesita relaciones que sean significativas para mantener una estabilidad emocional y una flexibilidad cognitiva.
A diferencia de los ejercicios repetitivos de memoria, las interacciones sociales exigen una actividad cerebral simultánea muy intensa. Mantener una conversación obliga a activar la memoria, la atención, la empatía, el lenguaje, la creatividad y la velocidad de procesamiento al mismo tiempo.
Actividades que fortalecen el cerebro
Los expertos insisten en que el cerebro necesita novedades constantes para mantener su memoria. Aprender habilidades nuevas, cambiar rutinas, viajar, improvisar o enfrentarse a entornos desconocidos genera nuevas conexiones neuronales y fortalece la capacidad de adaptación.
El neurocientífico Gustavo Deco defiende que la curiosidad es uno de los motores más importantes del aprendizaje cerebral. Según explica, un cerebro estimulado emocionalmente aprende mejor que uno que está únicamente acostumbrado a rutinas muy repetitivas o a estrés constante.
El ejercicio físico es clave
Aunque el estudio pone el foco en la importancia de las relaciones sociales, los expertos recuerdan que el ejercicio físico sigue siendo uno de los grandes protectores del cerebro. El neurólogo Jose Luis Trejo asegura que la actividad física es como la gasolina, capaz de crear nuevas neuronas, especialmente en la zona del hipocampo, una región que es esencial para la memoria y para el aprendizaje.
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