Los expertos en asma coinciden: estás usando mal el inhalador y aumenta el riesgo de crisis respiratoria
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Respirar bien parece algo automático hasta que el asma empieza a dar problemas. Mucha gente lleva años utilizando inhaladores y piensa que lo hace correctamente, pero los neumólogos llevan tiempo viendo el mismo fallo una y otra vez en consulta con el medicamento, que no siempre llega al pulmón como debería. Y eso, aunque a veces pase desapercibido, puede acabar provocando crisis respiratorias o un peor control de la enfermedad.
Por este motivo, y dado que se ha celebrado esta semana el Día Mundial del Asma, especialistas del grupo sanitario Ribera han querido poner el foco precisamente en la importancia de usar bien el inhalador para el asma y como no, de seguir siempre con el tratamiento aunque hayan desaparecido los síntomas tal y como recoge el portal Con Salud, ya que no hacer bien las cosas se puede traducir en crisis inesperadas. Y es que el problema es que el asma no desaparece aunque durante unos días no haya tos, silbidos o sensación de ahogo. La inflamación sigue ahí. Por eso los expertos insisten tanto en que la medicación debe mantenerse incluso cuando el paciente se encuentra aparentemente bien.
En España conviven con esta enfermedad millones de personas y, aun así, sigue existiendo bastante desconocimiento sobre cómo se controla realmente. Muchas veces el paciente sólo presta atención cuando nota dificultad para respirar, pero el trabajo importante se hace precisamente en los periodos en los que parece que todo está tranquilo. Ahí es donde los tratamientos preventivos juegan un papel fundamental.
El error más común con el inhalador cuando se tiene asma
En las consultas de Neumología hay un gesto que se repite constantemente. Pacientes que creen estar utilizando bien el inhalador y, sin embargo, cometen pequeños errores que hacen que gran parte del medicamento ni siquiera llegue a los bronquios. A veces ocurre porque no coordinan bien la respiración con la pulsación del dispositivo. Otras porque inhalan demasiado rápido, demasiado lento o porque expulsan el aire enseguida sin mantener unos segundos la respiración tras administrar la dosis.
Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. El doctor Sergio Calvache, neumólogo de Ribera Imske y Ribera Pasarela en Valencia, recuerda en el portal Con Salud, que un tratamiento excelente sirve de poco si el medicamento no alcanza correctamente la zona donde tiene que actuar.
Además, no todos los inhaladores funcionan igual. Algunos requieren coordinación entre mano y respiración, mientras que otros necesitan inhalar con fuerza para arrastrar el fármaco hasta el pulmón. Por eso los especialistas recomiendan revisar periódicamente la técnica con médicos o enfermeros y no dar por hecho que se está utilizando correctamente el dispositivo sólo porque se lleven años usándolo.
Muchos pacientes, de hecho, no descubren que estaban utilizando mal el inhalador hasta que un profesional sanitario les corrige la técnica en consulta. Hay quienes aprietan el dispositivo demasiado pronto, otros lo hacen tarde y algunos ni siquiera llegan a inhalar con la intensidad necesaria para que el medicamento entre correctamente en las vías respiratorias.
El asma no sólo se trata cuando hay crisis
Otro de los errores habituales tiene que ver con abandonar la medicación cuando uno se encuentra bien. Mucha gente asocia el asma únicamente a los momentos en los que aparece dificultad para respirar o sibilancias (los llamados «pitidos»), pero los neumólogos recuerdan que la enfermedad sigue activa aunque los síntomas desaparezcan temporalmente. El doctor Roberto Bernabéu, de Ribera Cardiosalus en Murcia, explica que la inflamación permanece de fondo y puede ir dañando poco a poco los bronquios si no se controla correctamente. De hecho, algunos pacientes terminan desarrollando problemas permanentes en la capacidad respiratoria después de años de mal control.
Los especialistas utilizan a veces la imagen de un iceberg para explicarlo. Lo que se nota, como la tos o la sensación de ahogo, sería sólo la parte visible. Debajo permanece el verdadero problema: la inflamación crónica. Por eso también lanzan otra advertencia importante. Necesitar el inhalador de rescate demasiadas veces no es normal. Si una persona tiene que usarlo más de dos veces por semana, los médicos consideran que probablemente el asma no está bien controlada.
Aun así, muchos pacientes terminan normalizando esas pequeñas crisis del día a día. Hay quienes se acostumbran a llevar siempre el broncodilatador encima y a utilizarlo continuamente pensando que forma parte normal de la enfermedad, cuando en realidad puede ser una señal clara de que el tratamiento preventivo no está funcionando bien o directamente se ha abandonado.
El miedo a los corticoides sigue presente
A pesar de que los tratamientos actuales llevan años utilizándose, todavía existen pacientes que reducen las dosis por miedo a los corticoides inhalados. Los neumólogos insisten en que las cantidades utilizadas son bajas y que el beneficio del tratamiento es muy superior a los posibles riesgos.
De hecho, mantener la inflamación controlada evita muchas complicaciones futuras y reduce considerablemente las crisis asmáticas. También ayuda a prevenir daños permanentes en los bronquios que, con el paso de los años, pueden terminar afectando de manera irreversible a la capacidad pulmonar.
Desde el grupo Ribera recuerdan además que el seguimiento médico sigue siendo clave. Revisar la técnica inhalatoria, ajustar el tratamiento cuando haga falta y entender bien cómo funciona la enfermedad ayuda a que la mayoría de pacientes pueda hacer vida prácticamente normal sin grandes limitaciones.