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ACCIDENTE DE TRENES EN CÓRDOBA

Expertos alertan: las primeras 24-48 horas son clave para la atención psicológica tras Adamuz

La psicóloga experta en Emergencias, Mónica Pereira, del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid, ha subrayado la importancia de intervenir psicológicamente en las primeras 24 a 48 horas tras el accidente ferroviario de Adamuz, un suceso para el que nadie está preparado. Según explica, en esos momentos iniciales muchas personas entran en estado de shock, un mecanismo de defensa del cerebro que crea una «burbuja» para limitar el sufrimiento y evitar que la información traumática empeore la situación mientras aún no puede ser procesada.

El accidente ferroviario ocurrido en Adamuz (Córdoba) provocó momentos de gran conmoción entre los afectados, generando una respuesta inmediata de los servicios de emergencia y atención sanitaria. El suceso, de carácter repentino e inesperado, dejó a pasajeros y testigos en una situación de fuerte impacto emocional, activando protocolos de asistencia tanto física como psicológica ante un evento traumático de gran intensidad.

Esta es una de las «respuestas automáticas» que activa el cerebro para enfrentar situaciones difíciles, cuyo impacto hace «insuficientes» las habilidades de afrontamiento de las que dispone cualquier persona. Otras respuestas comunes son la «huida», que consiste en negar la situación y hacer como si no existiese, y el «ataque», que se materializa en enfado, protesta e incluso culpa al pensar que se podría haber actuado diferente.

Primeras horas

Tras las primeras horas, la psicóloga ha explicado que se va tomando conciencia de la realidad y se empieza a afrontar, momento en el que puede surgir sintomatología «muy incómoda» y que las personas pueden no entender. Por ejemplo, quienes han sufrido el accidente pueden padecer reexperimentaciones en forma de pesadillas o ataques de ansiedad «repentinos».

Pereira ha explicado que son «muy significativas» las intervenciones psicológicas en las primeras 24 a 48 horas, sobre todo en el caso de las personas que hayan perdido a un ser querido, ya que ayudan al afectado a entender que la sintomatología que sufre es «absolutamente normal» y a conocer estrategias para enfrentarse a ella.

Asimismo, ha apuntado que, en las primeras cuatro semanas después del accidente, sin ser esta una fecha cerrada, cualquier síntoma, por raro que sea, es normal. «A partir del primer mes, si la sintomatología que tengo no se reduce o no me permite hacer una vida diaria normalizada, es cuando ya sí recomendamos pedir ayuda para poder desarrollar habilidades y estrategias que me permitan avanzar», ha afirmado.

Otros procesos

Según ha apuntado la especialista, durante el primer año después del accidente es normal que cualquier evento de la vida se ponga en relación con el suceso. «Mi primer cumpleaños después del accidente, mis primeras vacaciones después del accidente, mis primeras Navidades después del accidente y el primer aniversario del accidente», ha ejemplificado.

En estos momentos, se suele experimentar un «pico de ansiedad y de malestar» pero, pasado el primer año, Pereira ha señalado que las personas entienden que pueden vivir y superar el accidente, y es cuando la recuperación «empieza a ser total».

La psicóloga ha llamado a no «psicopatologizar» los síntomas porque la mayoría se va a recuperar por sí mismo como definió a Europa Press. «Pero si cualquiera, ya sea que han perdido un ser querido, que han tenido lesiones físicas, si sienten que no son capaces solos, cuanto antes pidan ayuda, mejor pronóstico van a tener», ha resaltado.