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Estos son los síntomas de tiroides en los niños

La evidencia científica ya se ha encargado de dejar en claro que el hipotiroidismo y otros trastornos de la glándula tiroidea son cada vez más comunes en España y en el resto del mundo, y afecciones que, además, tienen una incidencia creciente tanto en los adultos, como en los menores de edad. Partiendo de ello, es clave conocer cuáles son los síntomas de tiroides en los niños.

De este modo, en caso de que alguno de tus hijos haya desarrollado la enfermedad, incluso en estados iniciales, podrás detectarla, y comenzar un tratamiento cuanto antes, evitando que condicione demasiado su vida, y mejorando sus aspiraciones a una existencia normal.

E insistimos en esto porque, durante mucho tiempo, se ha pensado que los únicos indicios de la aparición del hipotiroidismo son las subidas y bajadas de peso. Hoy, ya somos conscientes de que hay otras señales.

Descubre los síntomas de tiroides en los niños

Tanto niños como jóvenes pueden sufrir problemas de tiroides que van más allá de esos conocidos. Estos inconvenientes no se reducen al hipertiroidismo e hipotiroidismo, y en los últimos años se han multiplicado los diagnósticos de menores de edad que sufren cáncer de tiroides, tiroiditis, bocio.

Lo que suele pasar en estos casos, básicamente, es que la glándula tiroides funciona mal desde el nacimiento mismo, si bien los síntomas empiezan a observarse unos años después.

Hipotiroidismo congénito, hipertiroidismo neonatal, hipotiroidismo e insuficiencia tiroidea leve, hipertiroidismo e hipertiroidismo leve, la enfermedad de Hashimoto y la enfermedad de Graves representan, a día de hoy, las principales probabilidades de problemas en las tiroides para ellos.

¿Cuáles son los síntomas de un mal funcionamiento de la glándula tiroides en niños?

El inconveniente en la tiroides del menor depende sus causas y síntomas. Podríamos decir que, en este sentido, no hay gran diferencia con lo que sucede en los adultos. Igualmente, ocurre en los más pequeños, que puede sumarse cierto retraso en el crecimiento.

Por ejemplo, si notamos que nuestro hijo se está desarrollando más lentamente que sus hermanos o compañeros de la misma edad, esa puede ser una advertencia de algo que falla. Nerviosismo y algunas distracciones pueden servir también como un aviso al respecto.

Dicho esto, es clave estar atentos a toda anomalía que aparezca sin causa aparente en la conducta del menor, como escucharle si habla de su organismo, si siente algún dolor o molestia, etc.