Este es el ejercicio que prescriben los oncólogos a los pacientes que han superado un cáncer
Se evalúan disciplinas para mejorar la calidad de vida después de los tratamientos oncológicos
Más de la mitad de los pacientes experimentan problemas de sueño, ansiedad o fatiga
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En las sesiones del congreso anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés) cada vez hay que hacer más hueco a los estudios que buscan mejorar la vida después del cáncer, entre otros motivos porque la eficacia de las terapias no deja de aumentar y cada vez son más las personas en todo el mundo que superan el tratamiento y recuperan su vida. Uno de los trabajos que se han dado a conocer estos días demuestra que practicar yoga es una forma de mejorar la calidad del descanso nocturno, reducir la ansiedad y la fatiga.
Fumiko Chino, experta en supervivencia de la sociedad científica organizadora, ha explicado: «Este amplio estudio muestra que un programa de yoga estructurado puede ayudar a aliviar algunos de los síntomas que se presentan con mayor frecuencia y son más difíciles de tratar en supervivientes del cáncer. Consigue que se reduzca el insomnio. Es un avance importante porque ofrece a los pacientes, que probablemente están gestionando múltiples medicamentos, una solución no farmacológica para reducir diferentes efectos secundarios al tiempo».
El estudio llegó a la conclusión de que el yoga reduce alteraciones del estado de ánimo, ansiedad y fatiga, lo cual redunda en una mejora del descanso nocturno. Según sus autores, hasta el 95% de las personas que superan un cáncer experimentan dificultades para conciliar el sueño en algún momento de la terapia o después, y más de la mitad informan de cambios en el estado de ánimo, ansiedad o fatiga.
Yuri Choi, de la Universidad de Rochester (Estados Unidos) y responsable de este estudio, declaraba al hacerse público: «No hay un tratamiento estándar para tratar las alteraciones del ánimo, la ansiedad, la fatiga ni el insomnio. Al demostrar que una intervención basada en YOCAS mejora estos cuatro efectos secundarios relacionados con la enfermedad, este estudio ayuda a llenar ese vacío».
Tres sesiones semanales como mínimo
YOCAS es el acrónimo de ‘yoga para supervivientes de cáncer’ en inglés. Consiste en una intervención de cuatro semanas que se basa en 18 posturas suaves, ejercicios de respiración y ‘mindfulness’ (la técnica de centrarse en el presente) para aliviar diversos síntomas del cáncer. La intervención incluye dos clases de 75 minutos con instructores y la práctica en casa durante 30 minutos en tres sesiones semanales como mínimo. Las técnicas empleadas emplean movimientos suaves y lentos, además de posturas en las que se emplean apoyos.
Los pacientes incluidos en el estudio no tenían enfermedad en fase metastásica y no habían practicado yoga en los tres meses previos. La edad media de los participantes fue de 54 años, y aproximadamente la mitad eran mujeres. Tres de cada cuatro habían superado un cáncer de mama.
Se asignó al azar a la mitad a recibir atención normal, con terapia de mantenimiento, consultas de seguimiento y control de los efectos secundarios. El resto recibió la misma atención, pero además participó en el programa YOCAS. Al comparar ambos grupos usando cuestionarios validados sobre el estado de ánimo y el insomnio, se apreciaron las diferencias.
En el grupo YOCAS, las alteraciones del estado de ánimo estaban 5,08 puntos por debajo del promedio del primer grupo; la ansiedad registrada fue 0,72 puntos menor; la fatiga también se redujo más en comparación, 1,49 puntos.
Los investigadores vieron también que esas mejorías se traducían en un 25% de reducción de los problemas de insomnio. Ahora planean desarrollar un programa similar, pero adaptado a las necesidades de los adolescentes y adultos jóvenes que han superado un cáncer. También van a poner en marcha una versión digital, con una plataforma en internet y una aplicación para móviles.