Alerta sanitaria ante el eclipse: retiran varios modelos de gafas por riesgo para la vista
Las irregularidades han sido detectadas por Consumo de la Comunidad de Madrid, Castilla y León, Galicia, La Rioja y Aragón

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El eclipse solar que podrá observarse el próximo 12 de agosto no está exento de riesgos para la salud ocular. Las autoridades sanitarias han pedido a la población que extreme las precauciones y utilice gafas específicamente diseñadas para la observación solar, que deben estar debidamente homologadas. Ante la detección de productos que no cumplen los requisitos de seguridad exigidos, las autoridades de consumo han ordenado la retirada del mercado de varios modelos de gafas de las marcas Lionstar, ECP Eye Care Profesional, Pelispan, Homanaje, Orro y Opticalia.
En este sentido, las irregularidades han sido detectadas por las administraciones de consumo de la Comunidad de Madrid, Castilla y León, Galicia, La Rioja y Aragón.
El eclipse total de Sol que podrá contemplarse este miércoles, 12 de agosto, será uno de los acontecimientos astronómicos más extraordinarios de las últimas décadas en España. Pero el espectáculo puede convertirse en un problema grave para la salud ocular si se observa sin la protección adecuada. Las autoridades sanitarias y de consumo han alertado de la existencia en el mercado de gafas para eclipses que no cumplen los requisitos de seguridad y cuyo uso puede terminar provocando lesiones en la retina.
El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 ha publicado varias alertas relativas a gafas destinadas a la observación de eclipses solares notificadas por distintas comunidades autónomas. En todos los casos se identificó el mismo problema: el filtro presenta una transmitancia inferior a la mínima exigida, es decir, deja pasar una cantidad de luz menor de la establecida y resulta excesivamente oscuro.
Aunque pueda parecer paradójico, que unas gafas sean «demasiado oscuras» también puede constituir un riesgo. El usuario puede no conseguir localizar correctamente el disco solar a través del filtro y, al intentar encontrarlo, apartarse las gafas, desplazarlas hacia la frente o quitárselas durante unos segundos. En ese instante, los ojos quedan expuestos directamente a la radiación solar. Y es precisamente esa exposición directa la que puede producir una lesión en la retina.
La retina puede sufrir una lesión permanente
El problema no es simplemente una molestia ocular pasajera. La observación directa del Sol puede producir una retinopatía solar, una lesión de la retina provocada por la intensa radiación luminosa que alcanza el fondo del ojo.
La zona más delicada es la mácula, y especialmente la fóvea, responsable de la visión central y de gran parte de la capacidad para distinguir los detalles. La radiación puede provocar daño en las células fotorreceptoras y en otras estructuras de la retina.
Una de las características más peligrosas de este tipo de lesión es que el daño puede producirse sin que la persona perciba inmediatamente la gravedad de lo que está sucediendo. El Sol puede provocar una lesión fotoquímica en la retina y los síntomas pueden aparecer después de la exposición.
Entre las manifestaciones que pueden aparecer se encuentran visión borrosa, pérdida de agudeza visual, una mancha o zona ciega en el centro del campo visual, alteraciones en la percepción de los colores o distorsión de las imágenes.
En algunos casos, la recuperación puede producirse con el tiempo, pero el daño puede ser irreversible. Por eso, la prevención es fundamental: una vez producida una lesión retiniana, no existe un tratamiento específico que permita garantizar la recuperación completa de la visión.
Varias gafas, retiradas del mercado
Las alertas oficiales afectan a distintos modelos detectados por las autoridades de consumo de varias comunidades autónomas.
Entre ellos figuran las gafas Lionstar, modelo LSP1, incluidas el 5 de agosto en la red de alerta de productos no alimentarios peligrosos tras una actuación de la Comunidad de Madrid. La medida contempla la prohibición de comercialización y la inmovilización de las unidades localizadas.
También se ha ordenado la retirada de las gafas ECP Eye Care Proffesional, notificadas por Castilla y León el 3 de agosto, y de modelos de las marcas Pelispan y Homanaje, detectados en Galicia y comunicados a la red de alerta el 29 de julio.
La relación incluye asimismo las gafas Orro, modelo O37-R, lote 2603-01, fabricadas en marzo de 2026 y notificadas por La Rioja el 30 de julio, y las gafas de la marca Opticalia, cuya orden de inmovilización y retirada fue comunicada por Aragón el 31 de julio.
En todos estos casos, el elemento común es el mismo: el filtro no cumple los niveles de transmitancia exigidos y existe riesgo de que el usuario se quite o aparte las gafas para localizar el Sol, exponiendo directamente los ojos a la radiación solar.
La existencia de estas alertas obliga a extremar la precaución precisamente cuando millones de personas se preparan para observar el fenómeno.
Sanidad pone el foco en la protección ocular
Sanidad ha elaborado además una evaluación rápida de riesgo específica para España ante el denominado «trío de eclipses» que se producirán entre 2026 y 2028. El primero tendrá lugar este 12 de agosto y será un eclipse total de Sol visible desde amplias zonas de España.
Sanidad identifica entre los riesgos relacionados con el fenómeno las lesiones oculares derivadas de una observación inadecuada del Sol, además de otros problemas asociados a las grandes concentraciones de personas que se desplazarán para contemplar el eclipse.
La recomendación esencial es sencilla: nunca debe mirarse directamente al Sol sin un sistema de protección específicamente diseñado y homologado para la observación solar.
Las gafas de sol convencionales no sirven. Tampoco basta con utilizar unas gafas muy oscuras. El grado de oscuridad visible del filtro no permite saber por sí solo si protege adecuadamente frente a la radiación solar.
Ni cámaras, ni prismáticos, ni telescopios sin filtros específicos
Existe además otro peligro frecuente: mirar el eclipse a través de dispositivos ópticos sin la protección adecuada.
Telescopios, prismáticos y cámaras concentran la luz solar y pueden multiplicar el riesgo de lesión ocular. No basta con ponerse unas gafas para eclipse y mirar a través de unos prismáticos o un telescopio que no dispongan de un filtro solar diseñado específicamente para ese instrumento. La protección debe estar adaptada al sistema óptico utilizado.
En el caso de los niños, la precaución debe ser todavía mayor. Aunque lleven gafas adecuadas, la observación debe realizarse bajo supervisión de un adulto para evitar que se las quiten o miren directamente al Sol durante el fenómeno.