El traidor debe ir a prisión

El traidor debe ir a prisión

Con el anuncio de Santiago Abascal de la presentación de cargos por traición contra el jefe de gobierno Pedro Sánchez ante el Tribunal Supremo por parte de VOX, nos aproximamos al choque definitivo entre lo que hoy es una gran mayoría del pueblo español y el crimen organizado que Sánchez representa y que, desde el gobierno, ha secuestrado las instituciones españolas. Todas cabría decir, menos la que recibe la denuncia.

Sánchez y su gobierno del izquierdismo radical, apoyado en los elementos más anticonstitucionales y delictivos de la sociedad española, han sido una anomalía desde el principio. La andadura política de Sánchez, sin duda la página más nefasta de la historia de España desde la Guerra Civil, empezó muy mal, marcada por la mentira sistemática y, lo que al principio pocos sabían, basada únicamente en el talento innato estafador y la osadía de un psicópata y el dinero de la explotación de la prostitución de su entorno familiar de los bajos fondos.

Lo que así comenzó y, tras todo lo sucedido, los delitos ya probados, los pendientes de serlo, las estafas comprobadas, los procesos anunciados, el abuso continuado, la total falta de escrúpulos y límites morales y la inaudita actitud de desprecio a todo menos a lo suyo, propia de un matón del hampa, está acabando, eso está claro, en tragedia, para los ceutíes y para todos los españoles. Tenemos que asegurarnos de que el causante de la tragedia cargue con serios motivos para arrepentirse durante todo el resto de su miserable vida.

Se juntaban en Sánchez todos los mimbres para la cesta perfecta de un traidor que no tiene afectos, lealtad ni empatía, cuya vida es una carrera frenética sin reglas en la que aplacar su insaciable afán de imponerse y poseer, de derrotar a las personas y arrebatar los bienes. Resulta desolador que haya tenido tantos cómplices a lo largo de tanto tiempo para cometer sus fechorías y llevar a España a una situación de empobrecimiento generalizado del pueblo, latrocinio sin freno por el poder, falta de libertad y tiranía de la mentira en todos los ámbitos. Todo eso es también traición, aunque escape a su tipificación.

El último capítulo, sin embargo, entra de lleno en ella. Que Sánchez ha trabajado en favor de los intereses de Marruecos y en contra de los españoles allá donde entran en conflicto es algo que ha quedado claro a lo largo de los años. En todos los campos, desde la escandalosa complicidad de Sánchez y el PSOE en Bruselas con el lobby marroquí contra la agricultura española a la obscena financiación por vía del erario español de la modernización en Marruecos de sectores que en España están en situación tercermundista por falta de financiación, desde el ferroviario al equipamiento policial.

Ceuta ha demostrado que la complicidad y la labor de Sánchez, propia de un agente de los intereses del rey de Marruecos, va mucho más allá. Sánchez ha ocultado información que podía haber evitado una invasión de Ceuta, territorio nacional español. Sánchez ha ayudado al Reino de Marruecos en la mayor operación hasta la fecha de la guerra híbrida contra España. Sánchez ayuda a Marruecos a hacer cada vez más posible que pueda cumplir la ambición de hacerse con las dos ciudades españolas en el norte de África.

Con la invasión, que solo pudo realizarse por la colaboración de Sánchez con sus organizadores del régimen de Marruecos, han creado una situación extrema de caos, terror y peligro en la ciudad, así como la penetración de activistas islamistas, terroristas, agentes marroquíes y una población infantil utilizada para la desestabilización y precarización total de la vida en Ceuta.

Además, después de haberle cedido sin contraprestación alguna y a espaldas de los españoles y el Parlamento la carta del estatus final del Sáhara Occidental, Sánchez ha entregado a Marruecos el arma de la amenaza física total percibida por toda la población que hoy se sabe a merced de la voluntad de un régimen musulmán extranjero.

Solo un cambio de gobierno en España con un giro radical de la política hacia Ceuta y Melilla, limpieza radical de las dos ciudades de elementos ilegales y subversivos, una militarización formidable y todos los incentivos necesarios para que regresen unos ceutíes y se queden los otros podrá hacer fracasar la traición de Sánchez a España. Por todo ello, Sánchez ha de ser condenado.

La traición de Pedro Sánchez a los españoles debe, por tanto, llevarse a los tribunales. Por ello, VOX pide que se abra el procedimiento previsto en el artículo 102 de la Constitución, que atribuye a la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo la competencia para exigir la responsabilidad criminal del presidente y de los miembros del Gobierno cuando la acusación se refiera a delitos de traición o contra la seguridad del Estado cometidos en el ejercicio de sus funciones.

<em>Hermann Tertsch es eurodiputado de Vox en el Parlamento Europeo y vicepresidente de Patriotas por Europa.</em>

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Este contenido está patrocinado por la partida 400 del Grupo Patriotas por Europa del Parlamento Europeo.

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