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El envejecimiento provoca ‘fugas neuronales’ en el cerebro: sólo el ejercicio sella su pérdida

La edad compromete la barrera hematoencefálica, una red de vasos sanguíneos que impide que sustancias nocivas lleguen al cerebro

Investigadores de la Universidad de California en San Francisco han identificado un mecanismo biológico que explica por qué el ejercicio regular fortalece la memoria y las habilidades cognitivas a medida que envejecemos. Su estudio revela que la actividad física no sólo mejora la circulación y el metabolismo, sino que también activa defensas naturales que protegen el cerebro del deterioro ligado a la edad, ofreciendo un enfoque innovador para entender la salud cerebral desde una perspectiva sistémica.

El envejecimiento compromete la barrera hematoencefálica, una red de vasos sanguíneos que normalmente impide que sustancias nocivas del torrente sanguíneo lleguen al tejido cerebral. Con el tiempo, esta barrera se vuelve más permeable, permitiendo que moléculas inflamatorias ingresen al cerebro. Este proceso de fugas se ha vinculado al deterioro cognitivo y al desarrollo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.

Estudios previos del equipo de UCSF mostraron que ratones activos producían niveles elevados de la enzima GPLD1 en el hígado, la cual parecía rejuvenecer el cerebro. Sin embargo, un enigma persistía: GPLD1 no penetra directamente en el cerebro, ¿cómo ejercía entonces sus efectos beneficiosos?

Cómo el hígado envía señales protectoras

El último estudio descifra este misterio. La GPLD1 actúa sobre una proteína llamada TNAP, que se acumula en las células de la barrera hematoencefálica con la edad, debilitando su integridad. Cuando los ratones hacen ejercicio, su hígado libera GPLD1 al torrente sanguíneo; la enzima alcanza los vasos que rodean el cerebro y elimina TNAP, restaurando la barrera y reduciendo la filtración de sustancias dañinas.

«Este descubrimiento demuestra la relevancia de considerar todo el cuerpo para entender cómo el cerebro se deteriora con la edad», explica Saul Villeda, PhD, director asociado del Instituto de Investigación sobre el Envejecimiento Bakar de la UCSF y autor principal del artículo publicado en Cell.

TNAP, clave del envejecimiento cerebral

El equipo confirmó que TNAP es un factor crítico del deterioro cognitivo. Ratones jóvenes modificados para producir exceso de TNAP mostraron problemas de memoria y cognición similares a los observados en animales mayores. Reducir los niveles de TNAP en ratones equivalentes a 70 años humanos restauró la barrera hematoencefálica, disminuyó la inflamación cerebral y mejoró su desempeño en pruebas de memoria.

«Pudimos intervenir incluso en etapas avanzadas de la vida y obtener mejoras significativas», señala Gregor Bieri, PhD, coautor del estudio.

Implicaciones terapéuticas y Alzheimer

Estos hallazgos abren la puerta a nuevas estrategias terapéuticas, sugiriendo que medicamentos capaces de reducir proteínas como TNAP podrían restaurar la barrera hematoencefálica incluso en cerebros ya envejecidos. Villeda subraya que esta perspectiva complementa las aproximaciones tradicionales centradas exclusivamente en el cerebro y podría redefinir cómo se aborda la prevención y tratamiento de enfermedades neurodegenerativas.

El estudio de UCSF demuestra, en última instancia, que el ejercicio no sólo mantiene el cuerpo activo, sino que actúa como un escudo biológico que protege el cerebro de la fragilidad que trae la edad, ofreciendo un argumento más para incorporar la actividad física como pilar de la salud cognitiva en todas las etapas de la vida.