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Estrés

Engordar por estrés: cómo el cansancio mental puede repercutir en el peso

Son diversas las causas por las que engordamos, y no siempre ese aumento del peso corporal está provocado por las cuestiones que uno imaginaría. Este asunto es de tal importancia que los científicos lo investigan desde hace muchos años, proporcionando algunas conclusiones que podrían servirnos para prevenir y combatir la obesidad. Engordar por estrés es posible, por ejemplo, y un informe que cita Infosalus analiza en qué circunstancias el cansancio mental puede repercutir en el peso.

Concretamente, el Instituto Politécnico y Universidad Estatal de Virginia -Virginia Tech- ha estudiado una molécula de la región del cerebro llamada hipotálamo, la cual se relaciona con los cambios cerebrales que nos llevan a comer en exceso. Estos expertos tenían la sospecha, a probarse, de que en nuestro cerebro se generan «desajustes» que atentan contra la dieta sana.

¿Es posible engordar por estrés? ¿Por qué?

Los investigadores confirmaron que «no siempre comemos porque tenemos hambre y tenemos ciertas necesidades físicas». Junto a su equipo, los expertos del Instituto de Investigación Biomédica Fralin en VTC pudo constatar que, cuando nos estresamos o sentimos alguna amenaza, también puede dispararse nuestra motivación para comer.

Creen que esa molécula podría ser la culpable de la conducta poco saludable. Y de ahí que hayan realizado estos análisis para entender cómo funciona.

La proencefalina, tal y como se llama esta molécula específica, es común en varias partes del cerebro pero aparentemente inocua fuera del hipotálamo. Pero como éste es el centro que regula el comportamiento alimentario, los médicos pensaban que podía deberse a su acción el consumo desenfrenado de alimentos ricos en grasas y azúcares que actúan como reconfortantes.

Una serie de experimentos con ratones evidenciaron que, si eran sometidos a estrés -como al saber que hay depredadores cerca-, rápidamente los roedores desarrollaban una relación poco sana con los alimentos. Y en los humanos no es demasiado diferente. Ante situaciones estresantes, tendemos a buscar distintos alimentos pero con una característica repetida: proporcionar placer.

Paralelamente, al exponer a los ratones al olor a gato y silenciar la reacción de las neuronas que activaban esa molécula, los ratones no mostraron ningún estado emocional negativo y no comieron en exceso, lo que corrobora el rol fundamental que este elemento podría tener como desencadenante contra las dietas saludables. El primero de muchos estudios al respecto sobre engordar por estrés.

Estrés como causa de obesidad en el mundo

Para los doctores todo tiene bastante sentido, atendiendo a las estadísticas internacionales que en las últimas décadas muestran crecimientos sostenidos tanto del estrés como del sobrepeso y la obesidad alrededor del mundo. A pesar de que Shin afirma que deben aprender más sobre esta molécula, se sienten orgullosos de haber descubierto su localización para futuros experimentos.

¿Cómo evitar comer por estrés?

No es fácil mantener hábitos alimenticios adecuados, pero hay algunos trucos que podrían ayudarte para no caer en la tentación. Primero, es importante respetar los horarios alimenticios y no comer a deshoras. Si trabajas en casa o en una oficina, no bebas café constantemente porque eso te producirá hambre y es peor. Por el contrario, mantente hidratado. Bebe dos litros de agua al día.

Sería ideal si durante la rutina pudieras salir a caminar o llevar a cabo alguna clase de ejercicio o actividad física. Al estimular naturalmente tu metabolismo, dejarás de pensar en comida y podrás transitar la jornada sin sentirte tentado por los alimentos poco saludables que solemos tener a mano.

Y a la hora de comer, procura no estar haciendo otras cosas. Si comes viendo televisión, es casi seguro que acabarás comiendo más de lo que tu organismo requiere en términos nutricionales. Céntrate en tus necesidades.

Por último, en esos ratos muertos entre las principales comidas, puedes consumir snacks sanos como frutas o frutos secos.