Efectos en la salud de alimentos ultraprocesados
El consumo de alimentos ultraprocesados no deja de incrementarse en la sociedad. Cabe preguntarse cuáles son los efectos de estos productos en nuestra salud.
Los alimentos ultraprocesados tienen mala fama en el ámbito nutricional. Prácticamente la totalidad de los profesionales de la medicina, sin importar la especialidad, desaconsejan su consumo. Y en el mejor de los casos, insisten en que deben ingerirse de manera extraordinaria. Incluir este tipo de productos dentro de la dieta diaria, insisten los especialistas, equivale no solo a problemas de salud. También a procurarse una muerte prematura.
Pero a pesar de la publicidad adversa y de los indicios que parecen confirmar las sospechas de la mayoría, ningún estudio hasta la fecha ha arrojado datos 100% definitivos al respecto. Lo que de ninguna forma implica que puedan considerarse a estos alimentos como saludables. Se les sigue relacionando con enfermedades crónicas, con la obesidad en primer lugar de la lista. Aun así, su consumo no hace más que crecer año a año.
¿Por qué tan populares?
Por lo general, este tipo de productos son identificados como buenos, bonitos y baratos. Además, son fáciles de preparar, lo que supone un ahorro importante en uno de los activos más preciados de la actualidad: el tiempo.
Algunos especialistas cuestionan la ‘capacidad destructiva’ que se les atribuye a los alimentos ultraprocesados. Consideran que simplemente forman parte de un coctel explosivo, apenas un ítem en la lista de malos hábitos instaurados en la actualidad. Estrés, mala calidad del sueño, poca o nula actividad física y fumar, también forman parte de los ingredientes.
Alimentos ultraprocesados: ¿cómo identificarlos?
Los ultraprocesados son aquellos alimentos a los que se les ha añadido aditivos adicionales con el propósito de facilitar su consumo. También con el objeto de alargar la fecha de caducidad y hacerlos más agradable a los sentidos. No solo al gusto, también al olfato y a la vista. Se trata de un nivel superior al de alimentos procesados. Estos últimos son productos que, si bien pasan por un proceso industrial, no sufren cambios sustanciales en su composición.
A los ultraprocesados se les suele añadir, entre otros componentes, conservantes, estabilizadores y emulsificantes. También colorantes, saborizantes y aumentadores de volumen. En el camino se pierden mucho de los nutrientes que los alimentos que sirven de base ofrecen de manera natural. Es por esto que, en casi la totalidad de los casos, se trata de componentes ricos en calorías, pero con cero valores nutricionales.
¿Sin escape?
Se estima que al menos el 80% de los productos que se consiguen en un supermercado ‘tradicional’, pueden calificarse como ultra procesados. Panes, cerveza, golosinas, cereales para el desayuno y embutidos son solo algunos ejemplos.
Más allá de lo perjudicial que puedan resultar estos alimentos, lo importante siempre es mantener el equilibrio. Aspecto que incluye un menú perfectamente balanceado. Al igual que un plan de actividad física regular y evitar el hábito de fumar.
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