VI Jornadas OKSALUD

Dr. Beunza: «Estamos en medio de una revolución social industrial descomunal»

Defiende que la inteligencia artificial no puede sustituir hoy al médico y reclama que los clínicos lideren su implementación

Cree que el gran reto no es sólo incorporar herramientas, sino cambiar la forma de trabajar en los entornos clínicos

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La inteligencia artificial ha irrumpido con fuerza en el ámbito sanitario, pero su aplicación real en la práctica clínica aún plantea importantes retos. En este contexto, el director de IASalud de la Universidad Europea, Juan José Beunza, ha defendido este martes que el sistema sanitario se encuentra en plena transformación, en el marco de las VI Jornadas OKSALUD celebradas en el Coworking LOOM AZCA, en una entrevista moderada por el subdirector de OKSALUD, Vicente Gil.

Durante el encuentro, bajo el título Retos del uso de la IA en entornos clínicos, Beunza ha asegurado que la inteligencia artificial es importante, aunque ha matizado que es necesario diferenciar entre el hype impulsado por empresas que buscan financiación y la realidad de su aplicación clínica. En este sentido, el doctor ha subrayado que la velocidad de evolución de esta tecnología es “enorme” y que lo que hoy se entiende por IA cambiará radicalmente en cuestión de meses.

Mejorar la atención

El experto ha explicado que el verdadero salto se encuentra en la capacidad de gestionar y explotar grandes volúmenes de datos, lo que permite automatizar procesos y analizar información que antes no era accesible. Esto, según ha detallado, abre la puerta a mejorar la atención de pacientes mediante el uso de datos en tiempo real, como ocurre en patologías neurológicas como el Parkinson, donde la monitorización continua permite conocer mejor la evolución del paciente.

En cuanto a los casos de uso, Beunza ha destacado aplicaciones ya consolidadas como la detección precoz de enfermedades, la predicción de brotes o la monitorización de pacientes. Para el experto, el sistema sanitario se encuentra ahora en una fase clave de implementación, en la que los clínicos deben participar activamente en el desarrollo de estas herramientas para garantizar que respondan a necesidades reales. «El ingeniero no puede saber qué necesita el neurólogo», ha advertido.

Sobre el papel de la inteligencia artificial en el diagnóstico, Beunza ha sido claro, asegurando que «a día de hoy» no puede sustituir al médico. Aunque ha reconocido que existen modelos capaces de predecir enfermedades, ha insistido en que su fiabilidad depende de cada herramienta concreta y que ningún algoritmo funciona de forma perfecta en todos los casos. Por ello, ha defendido que la decisión final debe seguir en manos del profesional sanitario, que es quien debe evaluar el valor de cada modelo antes de incorporarlo a la práctica clínica.

Implementación precipitada y riesgos

El doctor también ha hablado sobre los riesgos de una implementación precipitada. Precisamente y, en su opinión, uno de los principales errores sería introducir herramientas no validadas a gran escala, lo que podría generar rechazo entre los profesionales. En este sentido, ha abogado por comenzar con proyectos piloto y escalar únicamente aquellas soluciones que demuestren su eficacia en entornos reales.

En paralelo, ha apuntado a la necesidad urgente de formar a los profesionales sanitarios e incorporar perfiles técnicos especializados en inteligencia artificial dentro de los equipos clínicos. «Igual que no podemos tener un hospital sin un equipo de TIC», ha señalado, será necesario contar con equipos específicos de IA en el futuro.

Otro de los ámbitos en los que ha puesto el foco es la telemedicina, que, según ha explicado, va más allá de una simple consulta telefónica. El experto cree que el verdadero potencial reside en la sensorización remota de calidad hospitalaria, que permite monitorizar al paciente en tiempo real y detectar cambios clínicos sin necesidad de desplazamientos. Esto, ha indicado, ya se está aplicando en áreas como la Cardiología, donde los algoritmos permiten supervisar a cientos de pacientes y activar alertas solo en los casos necesarios.

Asimismo, ha señalado que la inteligencia artificial permitirá avanzar hacia un modelo más proactivo, en el que será posible no solo diagnosticar antes, sino también predecir enfermedades en función de múltiples variables, como la genética o el comportamiento del paciente.

Un cambio estructural

En este escenario, Beunza ha defendido que la IA no es una única herramienta, sino un ecosistema complejo de modelos con diferentes capacidades, lo que explica la dificultad de su integración en los hospitales. «No es un producto que contrates y pongas», ha afirmado, sino un cambio profundo en la forma de trabajar que requiere nuevas estructuras, validación constante y equipos multidisciplinares.

De cara al futuro, ha introducido el concepto de ‘supermédicos’, profesionales con una capacidad ampliada gracias al uso de estas herramientas, capaces de monitorizar a un gran número de pacientes de forma más eficiente. Sin embargo, ha insistido en que esto no implica una sustitución del profesional sanitario, sino una evolución de su rol.

Finalmente, ha apuntado a los agentes de inteligencia artificial como una de las próximas grandes revoluciones. Según ha explicado, estos sistemas no sólo responden preguntas, sino que son capaces de ejecutar tareas complejas, como planificar pruebas diagnósticas o coordinar citas médicas.

No obstante, ha señalado que aún se encuentran en una fase inicial y que su uso conlleva riesgos importantes si se producen errores en su ejecución. Pese a todo, Beunza ha sido tajante en un aspecto: la relación humana entre médico y paciente no cambiará. «Ni agarrarle de la mano y que sienta nuestra piel. Eso no va a cambiar», ha concluido.

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