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Qué es la depresión y cómo reconocer sus síntomas

La depresión es un grave trastorno que afecta al estado de ánimo del individuo y que se manifiesta a través de diversos síntomas psicológicos y somáticos. Estos se traducen en aspectos de gran peso como la tristeza, el desinterés, la pérdida de apetito, la disminución de peso corporal o largos periodos de insomnio, entre otros. No obstante, a la hora de concretar un diagnóstico, es muy importante obviar los episodios similares pasajeros, confundidos normalmente con la reacción a una mala noticia o suceso.

La mejor forma de saber si se trata de dicha afección es su prolongación en el tiempo. Si esta se alarga más de seis meses, o sus secuelas son tan significativas que desembocan en la incapacidad, nos encontramos ante un nuevo caso de depresión, incluso ante una depresión mayor. Sin embargo, estas no son las únicas señales que nos conducen a la enfermedad.

¿Cómo se realmente si sufro depresión?

La lista de síntoma es muy clara y significativa.

Como ya hemos recalcado con anterioridad, no todas las emociones de gran pesar están relacionadas con la depresión. En la mayoría de ocasiones, se trata de una reacción natural a ciertas situaciones de fuerte estrés. Incluso a ciertos medicamentos que tienen como efecto secundario la aparición de síntomas depresivos.

Las causas principales de dicho trastorno pueden ser genéticas, consecuencia de la presencia de antecedentes en el ámbito familiar; fisiológicas, relacionadas con el descenso de los niveles de serotonina en las uniones neuronales; personales y ambientales, en referencia a todos aquellos factores negativos del entorno del sujeto como la ansiedad, una personalidad introvertida o el consumo de alcohol y drogas.

Este trastorno puede afectar también a los más pequeños de la casa.

Dicho origen desencadena después una serie de síntomas que terminan por instalar la depresión en el estado de ánimo del paciente. Cuantos más indicios existan, más difícil será la recuperación.

Tratamiento contra la depresión

El tratamiento farmacológico es uno de los más recurrentes.

Una vez diagnosticada la enfermedad, el paciente debe iniciar el tratamiento. Este normalmente es la combinación de terapia farmacológica y apoyo psicológico. En este ámbito, los métodos más utilizados son el cognitivo-conductual y la psicoterapia interpersonal. No obstante, ciertos especialistas también recurren a otras opciones como la autoayuda guiada, el consumo de hierba de San Juan, el ejercicio físico o la terapia electroconvulsiva.