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Primavera

Conoce el tipo de alergia primaveral que sufres

Picores por todas partes, estornudos, reacciones en la piel e incluso partes de nuestro rostro que se hinchan (como los ojos, los labios o la nariz)… La llegada de la primavera es para muchos un acontecimiento de lo más bonito hasta que empieza a transformarse en el inicio de todos estos síntomas tan característicos (y molestos) de las alergias primaverales. Así que conoce el tipo de alergia primaveral que sufres.

Para todos aquellos que las sufren de forma habitual (o que ya están llenando sus bolsos y mochilas de pañuelos), será de gran ayuda conocer los motivos por los que nuestro cuerpo reacciona con tanta facilidad. ¿Te interesa descubrir qué es lo que está provocando esa molesta alergia y cómo puedes minimizar sus efectos?

Los elementos alérgenos que debes evitar

Seguro que ambos te suenan pero ¿conoces bien cómo pueden afectarte tanto el polen como los ácaros? Estos dos elementos son los principales alérgenos con más incidencia entre la población cuando llega la primavera y es por ello que es necesario que los conozcas, porque si sabes cómo evitarlos, seguro que puedes minimizar el impacto que la primavera tiene para tus sentidos.

En el caso de los ácaros, debes saber que se trata de los principales causantes de procesos alérgicos respiratorios (que más adelante veremos) y es que son unos artrópodos (inapreciables para el ojo humano) que aunque no pican ni transmiten enfermedades, viven en el polvo y a menudo pueden irritar nuestro sistema respiratorio sobre todo si somos alérgicos a ellos.

Por otra parte, en lo que respecta al polen, seguro que sabes que es ese elemento tanto de los árboles como de las flores que empieza a inundar las calles en cuanto llega la primavera y que, a menudo, cuando hay gramíneas, olivos o parietaria judaica, el polen de estos árboles provoca rinitis, conjuntivitis e incluso asma.

Para evitar que ácaros y polen afecten a tu sistema respiratorio, lo más importante (además de aplicar en zonas conflictivas productos de limpieza anti-ácaros) es que mantengas limpio tu hogar -pasando la aspiradora y ventilando las habitaciones cuando no haga demasiado viento si vives cerca de árboles como los mencionados- y que la humedad de tu casa no supere el 60% o los 23° C.

Evita decoraciones donde pueda acumularse el polvo y lava la ropa de cama una vez a la semana con agua caliente y si el polen te afecta de forma negativa, intenta proteger tu rostro cuando salgas a la calle o conduce siempre con las ventanas cerradas.

Tu sistema respiratorio no es el único que sufre

Aunque como has visto, lo más común es tener síntomas que afectan a la nariz y la garganta, los cuales a nuestra calidad de vida con molestias parecidas a las que sufrimos cuando estamos resfriados; en primavera también es común la conjuntivitis alérgica o rinoconjuntivitis (a menudo también causadas por el polen).

Ee incluso las alergias dermatológicas como la dermatitis atópica (que provoca una inflamación prolongada de la piel con picor, comezón y eccemas), la dermatitis de contacto (normalmente asociada a haber tocado una planta o un fruto que nos provoca alergia) o incluso las urticarias, conocidas por provocar erupciones con ronchas y prurito.

Y es que mientras para las afecciones respiratorias te hemos recomendado limpieza y ventilación libre de polen, en estos casos, además de extremar la higiene, se aconseja el uso de tejidos adecuados para prevenir o reducir las crisis alérgicas (como el algodón); la hidratación sistemática de la piel, el uso de jabones neutros no perfumados y evitar el contacto con elementos irritantes, como disolventes, detergentes y pinturas.

Averigua cuál es el alérgeno causante en tu caso sometiéndote a las pruebas epicutáneas necesarias y sal de dudas para evitar que la llegada de la primavera se convierta en tu pesadilla anual. Seguro que ya sabes y conoces el tipo de alergia primaveral que sufres.