Cómo quitar el hipo
En alguna ocasión nos hemos visto envueltos en una situación un tanto incómoda a consecuencia del hipo. Cuando piensas que ya no lo tienes vuelve a surgir de nuevo el ‘Hip, hip’. Puede que mucha gente no conozca los motivos por los que se produce. En realidad son una contracciones de la musculatura de manera involuntaria a consecuencia de la contracción del diafragma, que es el que se ocupe de la respiración. En este artículo te enseñamos cómo quitar el hipo.
Problema transitorio
El hipo aparece cuando el acto que realiza el diafragma se ve alterado por alguna situación y empieza a mandar señales anómalas. El problema del hipo es momentáneo y benigno. Suele aparecer en dos situaciones básicas. Por un lado cuando se come mucho y de manera rápida la respiración se acaba descontrolando o cuando hay una irritación del nervio frénico, que puede provocar que el hipo se prolongue durante varias horas.
Incluso el consumo excesivo de alcohol puede desencadenar este pequeño problema. En lo que se refiere a causas psicológicas, la ansiedad y el estrés pueden afectar de manera importante a la respiración consiguiendo que los músculos no puedan trabajar con normalidad.
Mitos y remedios
Hay muchos mitos en torno al hipo. Siempre se ha dicho que lo primero que debes hacer para quitárselo a una persona es asustarla, aunque no está comprobada su eficacia ni los expertos lo aconsejan. En realidad lo adecuado sería emplear cualquier técnica que pudiese mantener a la mente distraída. Cuando estás pendiente en todo momento del hipo resulta casi imposible quitárselo de encima.
Entre los remedios más populares para hacer desaparecer el hipo en cuestión de segundos se encuentra respirar en el interior de una bolsa, a poder ser de papel. La explicación se encuentra en que al respirar durante un tiempo este aire que es rico en dióxido de carbono conseguiremos que sea mayor la concentración de CO2 en la sangre, lo que permitiría acabar con el hipo.
Otras soluciones que son conocidas por la mayoría consiste en aguantar la respiración lo máximo que se pueda o beberse un vaso de agua del tirón y sin respirar, además de estirar la lengua o comer un trozo de limón. Con ello conseguiremos que las papilas gustativas se esimulen por el efecto del ácido y la mente deje de pensar en el hipo. Sin embargo, la medicina tradicional de oriente contempla entre otras medidas ingerir la piel de la mandarina.
Lo más normal es que con el paso de los minutos desaparezca y todo haya quedado en una simple anécdota. Pero sin embargo también hay que decir que existen algunas excepciones, como es el caso de Charles Osborne, que durante 68 años tuvo que convivir con el hipo. Fue el ataque más largo que se conoce.
Un equipo de investigadores del hospital francés de la Pitié-Salpêtrière aseguró en 2003 que el origen del hipo es evolutivo. Defienden la teoría que aún conservamos patrones nervioso de los vertebrados primitivos, que podían respirar tanto dentro como fuera del agua.
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