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Deterioro cognitivo leve: las claves de su prevención y tratamiento

Sabiendo que el deterioro cognitivo leve es algo que todos podemos llegar a sufrir, analizamos a continuación cuales son las maneras de prevenirlo.

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Cuando hablamos del deterioro cognitivo leve nos referimos al daño que pueden sufrir las funciones neuronales del cerebro. Por lo general, las personas que padecen esta enfermedad son conscientes parcial o totalmente del problema. Saber cómo prevenir el deterioro cognitivo leve, o controlarlo, es clave para que la patología no empeore.

Entre los síntomas comunes de esta afección podemos citar los inconvenientes para decidir, recordar y expresarse. Siempre que éstos se produzcan de forma recurrente, es indispensable consultar a un médico y hacerse estudios. Cuanto antes se detecte este problema, menos probable es que afecte la calidad de vida del paciente.

Causas del deterioro cognitivo leve

Es importante saber que el deterioro cognitivo leve puede comenzar mucho antes de los que las personas imaginan. A partir de los 45 años, las personas son propensas a tener dificultades para mantener su memoria al cien por ciento. También podremos ver afectada nuestra comprensión, nuestra escritura y nuestro razonamiento sobre las cosas.

No existe una sola causa de este problema, aunque en la mayoría de los casos se relaciona con otras enfermedades como el Alzheimer. Es clave hacer un seguimiento del avance de la patología en cada paciente.

Sí hay ciertos factores de riesgo a los que se debe prestar atención como fumar, ser diabético y la edad avanzada. Obesidad, depresión, una presión alta, colesterol elevado y apena obstructiva son otros factores a considerar.

¿Cómo prevenir esta afección?

Como vamos viendo, todavía no es posible eliminar por completo la demencia o deterioro cognitivo. Por ello debemos conocer los métodos para poder combatirla de la mejor manera; puede ser a través de prescripciones médicas, o a través de métodos que no incluyen ningún fármaco.

Para evitar que estos síntomas aparezcan, es imprescindible adoptar inmediatamente un estilo de vida saludable. No deberías fumar ni beber mucho alcohol y sí realizar entrenamientos físicos aeróbicos y anaeróbicos, como mínimo cuatro o cinco veces a la semana. Procura descansar bien de noche y llevar una vida social activa.

Incorpora abundantes frutas y verduras a tus platos, y deshazte de todos los alimentos ricos en azúcar y grasas. Reemplaza los últimos por cereales, frutos secos y harinas integrales, y consume sólo las calorías requeridas.

Finalmente, sustituye los pasatiempos inútiles por juegos de estimulación, entre ellos los rompecabezas.

Si tu médico de confianza lo cree necesario, debes tomar algún medicamento específico para prevenir el deterioro.

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