Celia Padilla: «Genera mucha presión idealizar la lactancia perfecta»
"No es la madre la que tiene que poder con todo, es el entorno el que tiene que sostenerla mejor"
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La lactancia materna exclusiva en España ha experimentado un ligero descenso en la última década, según un estudio nacional presentado en el XIII Congreso Español de Lactancia Materna, el pasado 7 de marzo en Sevilla. Los datos que se han obtenido tras analizar a casi 2.000 recién nacidos en 2024 y compararlos con cifras de 2014 reflejan una bajada en la prevalencia tanto en el primer mes de vida como tras el alta hospitalaria. En 2024, fue del 55% (IC 95%: 52,7–57,3), mientras que en la primera visita tras el alta hospitalaria, la tasa fue del 62,6%, frente al 63,1% de hace una década.Aunque la caída es moderada, los expertos advierten de la importancia de reforzar las estrategias de apoyo en un momento especialmente sensible para las madres: las primeras semanas tras el parto.
La lactancia materna exclusiva -recomendada por la Organización Mundial de la Salud durante los primeros seis meses de vida- aporta beneficios ampliamente demostrados tanto para el bebé como para la madre. «Es el alimento ideal para los lactantes. Es segura y limpia y contiene anticuerpos que protegen de muchas enfermedades propias de la infancia. Además, suministra toda la energía y nutrientes que una criatura necesita durante los primeros meses de vida, y continúa aportando hasta la mitad o más de las necesidades nutricionales de un niño durante la segunda mitad del primer año, y hasta un tercio durante el segundo año», señalan desde OMS.
Sin embargo, su mantenimiento no depende únicamente de la decisión individual, sino también del entorno sanitario, el acompañamiento profesional y el apoyo social. Factores como las dificultades en el inicio, la falta de seguimiento o la desinformación pueden influir en el abandono precoz.
En este contexto, OKSALUD ha entrevistado a Celia Padilla Sánchez, matrona y enfermera especializada en obstetricia y ginecología y al frente de OhMamaMatrona, para analizar las causas de este descenso y profundizar en el papel clave del acompañamiento profesional en el posparto.
PREGUNTA.- ¿Qué papel juega el acompañamiento profesional en las primeras semanas tras el parto?
RESPUESTA.- Es clave. De verdad, marca la diferencia. Las primeras semanas son muy sensibles. Ahí se ajusta todo: el agarre, la producción, la confianza de la madre. Un buen acompañamiento en ese momento puede prevenir muchos problemas. Sabemos, además, que el apoyo profesional aumenta la duración de la lactancia. Los estudios nos indican que el apoyo, especialmente el apoyo cercano y continuado, mejora claramente las tasas de lactancia. Pero no se trata solo de dar información técnica. Se trata de mirar, escuchar, validar y acompañar sin juicio. Eso cambia completamente la experiencia.
P.- ¿Qué medidas concretas podrían revertir esta tendencia a nivel sanitario y político?
R.- Si queremos cambios reales, tienen que ser estructurales. Para mí hay algunas medidas bastante claras:
- Ampliar los permisos para poder llegar, de verdad, a esos 6 meses de lactancia exclusiva y no a costa de vacaciones no disfrutadas o excedencias voluntarias.
- Reforzar la Atención Primaria, especialmente el acceso a matronas en el posparto.
- Mejorar el seguimiento tras el alta, incluso con visitas domiciliarias en los primeros días.
- Formación actualizada en lactancia para otros profesionales sanitarios, para que el mensaje sea coherente.
Y aquí creo que es importante decirlo claramente: faltan matronas. Somos profesionales específicamente formadas para acompañar el embarazo, el parto y el posparto, incluida la lactancia. Y, sin embargo, no somos suficientes en el sistema sanitario. Esto se traduce en menos tiempo por mujer, menos seguimiento y muchas familias que no reciben el acompañamiento que necesitan en un momento clave.
Al final, no podemos seguir planteando la lactancia como una responsabilidad individual. Es una cuestión de salud pública, y como tal necesita recursos, profesionales y políticas que realmente la acompañen.
P.- ¿Qué mensaje trasladaría a las madres que quieren apostar por la lactancia pero encuentran dificultades?
R.- Les diría algo que repito mucho en consulta: «no estás fallando, no es tu culpa». La lactancia puede ser natural, sí, pero no siempre es fácil. Y menos cuando estás cansada, con dudas y sin red. Pedir ayuda es importante, y hacerlo a tiempo puede cambiar mucho las cosas. Y también les diría que no hay una única manera de hacerlo bien. A veces idealizamos la lactancia perfecta, y eso genera mucha presión. Cada proceso es distinto. Desde ahí, creo que es importante también cambiar la mirada: no es la madre la que tiene que poder con todo, es el entorno el que tiene que sostenerla mejor.