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Tarta de calabaza de la abuela: receta tradicional

Prepara la tarta de calabaza de la abuela con esta receta tradicional, casera y perfecta para los amantes de los dulces.

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  • Francisco María
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Hay postres que te devuelven de un plumazo a la infancia. A esa cocina donde el horno trabajaba a destajo y la casa entera olía a canela y ralladura de limón. La tarta de calabaza de la abuela pertenece a esa categoría de repostería humilde, sin postureo ni florituras, pero de una eficacia rotunda. Nada que ver con las versiones americanas atiborradas de clavo y jengibre; aquí manda la calabaza asada de toda la vida, los huevos camperos y un chorrito de leche.

El resultado es un dulce con cuerpo, a medio camino entre el bizcocho húmedo y la quesada, perfecto para aprovechar los excedentes de calabaza cuando la huerta aprieta.

Ingredientes

Cómo hacer tarta de calabaza de la abuela paso a paso

  1. La calabaza: Pon en una bandeja y ásala al horno a 180 °C hasta que la carne esté blanda. Si optas por hervirla, escúrrela a conciencia en un colador aplastando con un tenedor; si conserva agua, te arruinará la textura.
  2. Junta los huevos con el azúcar y la ralladura de limón en un bol amplio. Bate con las varillas durante unos minutos hasta que la mezcla espume y blanquee.
  3. Incorpora el puré de calabaza ya templado, la mantequilla derretida y la leche. Integra bien sin batir en exceso.
  4. Tamiza la harina con la levadura, la canela y la sal directamente sobre la masa. Mueve con una espátula haciendo movimientos envolventes para no bajar el aire de los huevos.
  5. Pasa la masa a un molde de unos 22 cm previamente untado con mantequilla y enharinado. Hornea a 180 °C (con calor arriba y abajo) unos 45 o 50 minutos. Pincha el centro con un palillo: si sale seco, a enfriar.

Trucos para que salga perfecto

El único peligro real de este postre es el exceso de agua en la hortaliza. Por eso insistimos en asar la calabaza con su piel en lugar de cocerla en cazuela. Al asarse, los azúcares naturales caramelizan y el sabor se concentra, evitando que la masa quede apelmazada.

Variantes de la receta

Si te apetece un capricho dulce pero no tienes ganas de encender el horno, hay atajos estupendos. Puedes preparar postres con magdalenas sin horno echando mano de bollería que se haya quedado algo dura en la despensa.

Otras frutas de temporada le van de perlas a este tipo de masas rústicas. Los postres de pera sin horno ofrecen ese contrapunto jugoso y suave. Incluso si vas con el tiempo pegado, existen opciones de postres fáciles sin horno en 5 minutos que te salvan una visita inesperada.

Con qué acompañar la tarta de calabaza de la abuela

Un trozo de tarta templado con una bola de helado de vainilla al lado es lo ideal. Si prefieres algo más tradicional, un chorreoncito de miel de flores por encima le da un brillo y un aroma espectaculares. Para merendar, nada le va mejor que un café bien cargado o un vaso de leche con canela.

Cómo conservar la tarta

Una vez fría, tápala con papel de aluminio o métela en una tartera. A temperatura ambiente en un sitio fresco dura dos días perfecta.

Información nutricional

Calorías totales: 1.840 kcal (tarta completa)

Calorías por ración: 230 kcal

Hidratos de carbono: 34 g

Proteínas: 5,2 g

Grasas: 8,1 g

Fibra: 2,3 g

Tiempo de preparación: 20 minutos (más 45 minutos de horneado)

Porciones: 8 personas

Tipo de cocina: Española / Tradicional

Tipo de comida: Postre o merienda

Un dulce casero muy equilibrado, bajo en grasas y con un buen aporte de carotenos gracias a la calabaza.