Recetas de cocina
San Valentín

Ideas de menú para San Valentín: las 7 recetas más fáciles, ricas y románticas para cenar en pareja

  • Janire Manzanas
  • Graduada en Marketing y experta en Marketing Digital. Redactora en OK Diario. Experta en curiosidades, mascotas, consumo y Lotería de Navidad.

¿Preparado para convertirte en el mejor chef y crear un menú de San Valentín a la altura de un restaurante de lujo? A continuación te proponemos varias recetas que equilibran texturas, sabores, aromas y sabores, creando una experiencia memorable para compartir en pareja. Desde aperitivos ligeros hasta un postre delicado, cada plato se puede convertir en una muestra de amor y cariño.

Además, puedes adaptar los ingredientes según vuestros gustos, haciendo la experiencia más personal y única. Con este menú, la cena de San Valentín se convierte en un momento para celebrar el amor y la conexión entre ambos, haciendo que cada plato tenga un significado especial.

El mejor menú de San Valentín

El mejor menú de San Valentín combina sabor, creatividad y un toque romántico que haga especial cualquier cena en pareja. No se trata de complicarse con recetas imposibles, sino de elegir platos que se preparen con facilidad y que sorprendan por su presentación y sabor.

1. Entrante de bruschettas de tomate y albahaca

Comienza la velada con bruschettas crujientes, fáciles de preparar y llenas de sabor. Solo necesitas rebanadas de pan tostado, tomates maduros, hojas frescas de albahaca, ajo y un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Puedes añadir un toque de queso mozzarella o un poco de balsámico para darle un toque elegante. Esta receta es ligera, colorida y perfecta para abrir el apetito.

2. Ensalada de fresas, nueces y queso de cabra

Para un entrante fresco y dulce, prepara una ensalada de hojas verdes, fresas en rodajas, nueces tostadas y queso de cabra desmenuzado. Aliña con un vinagreta ligera de miel y mostaza para equilibrar los sabores y aportar un toque romántico. Esta receta combina texturas crujientes y cremosas y resulta muy vistosa gracias al color rojo de las fresas. Es ideal para San Valentín porque transmite frescura y elegancia en cada bocado.

3. Crema de calabaza y jengibre

La crema de calabaza con un toque de jengibre es dulce, suave y ligeramente picante, perfecta para despertar los sentidos. Solo necesitas calabaza, cebolla, caldo de verduras, jengibre fresco y un poco de nata para aportar cremosidad. Puedes decorar con unas semillas tostadas o un hilo de aceite de oliva.

4. Salmón al horno con salsa de limón y eneldo

Como plato principal, el salmón al horno es rápido, saludable y elegante. Coloca los filetes en una bandeja, sazona con sal, pimienta y eneldo fresco, y rocía con jugo de limón antes de hornear. Puedes acompañarlo con espárragos, patatas pequeñas o una cama de arroz pilaf para completar el plato. La combinación de sabores cítricos y hierbas crea una experiencia fresca y ligera que convierte este plato en una de las mejores propuestas para un menú de San Valentín.

5. Pasta con salsa de champiñones y vino blanco

Un clásico romántico es la pasta cremosa, y esta versión con champiñones y vino blanco es sofisticada y sencilla de preparar. Saltea champiñones, ajo y cebolla, añade un chorrito de vino blanco y crema, y mezcla con la pasta recién cocida. Puedes espolvorear un poco de perejil fresco o queso parmesano rallado.

6. Risotto de espárragos y parmesano

El risotto es una opción segura. Para esta versión, sofríe cebolla y ajo, añade arroz arborio y poco a poco incorpora caldo caliente mientras revuelves constantemente hasta obtener la textura cremosa. Al final, agrega espárragos al dente y queso parmesano rallado. El resultado es un plato elegante, nutritivo y lleno de sabor, ideal para una cena romántica.

7. Mousse de chocolate con frutos rojos

La mousse de chocolate con frutos rojos es un postre elegante, ligero y perfecto para una cena romántica. Para prepararla, primero derrite 150 gramos de chocolate negro de buena calidad al baño maría o en el microondas. Mientras tanto, separa las claras de las yemas de dos huevos y bate las claras a punto de nieve con una pizca de sal hasta que estén firmes. En otro recipiente, bate 200 ml de nata para montar hasta que esté espesa pero suave.

Cuando el chocolate se haya derretido, deja que se enfríe ligeramente antes de añadir las yemas, mezclando con movimientos suaves para que no pierda textura. A continuación, incorpora la nata montada con cuidado, usando movimientos envolventes para mantener la aireación que hará que la mousse quede ligera y esponjosa. Finalmente, añade un poco del merengue de claras a nieve para dar más volumen si lo deseas, integrando todo con suavidad.

Una vez lista la mezcla, divídela en copas individuales o pequeños vasos de presentación, rellenando hasta casi el borde. Lleva las copas a la nevera durante al menos dos horas para que la mousse cuaje y tome consistencia. Justo antes de servir, decora con frutos rojos frescos como fresas, frambuesas o arándanos, y añade unas hojas de menta para un toque de color y frescura. Puedes espolvorear un poco de cacao en polvo o ralladura de chocolate.