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Carrilleras de cerdo receta de la abuela con vino blanco: tiernas y aromáticas

Carrilleras de cerdo receta de la abuela con vino blanco, tiernas, aromáticas y perfectas para guisos caseros.

Carrilleras de cerdo al vino tinto

Carrilleras en receta tradicional

Carrilleras en salsa en olla rápida

  • Francisco María
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Si hay un plato que resume la cocina casera de siempre, ese es el de las carrilleras de cerdo al vino blanco. Las abuelas solían prepararlas los domingos o en días de fiesta, y el aroma que inundaba la casa era inconfundible. No se necesita ser un chef para conseguir un resultado espectacular: basta con ingredientes sencillos, paciencia y cariño. Hoy te compartimos esta receta tal como la hacía ella, con algunos trucos para que queden tiernas, jugosas y llenas de sabor.

Ingredientes (para 4 personas)

Preparación paso a paso

  1. Preparar las carrilleras
    Empieza limpiando bien las carrilleras, retirando la telilla que suelen traer. Sazónalas con sal y pimienta.
  2. Sellado de la carne
    En una cazuela amplia, echa un buen chorro de aceite de oliva y caliéntalo. Dora las carrilleras a fuego medio-alto por todos los lados. Este paso es fundamental: al sellar la carne, se concentra el jugo en su interior y se consigue un guiso mucho más sabroso. Una vez doradas, resérvalas en un plato.
  3. El sofrito aromático
    En la misma cazuela, baja un poco el fuego y añade las cebollas picadas, el puerro, los ajos y las zanahorias en rodajas. Sofríe con calma, dejando que las verduras se caramelicen poco a poco. Mi abuela solía decir que aquí estaba el secreto del guiso: “sin prisa, que la cebolla se haga amiga del aceite”.
  4. Deglasar con vino blanco
    Cuando las verduras estén bien blanditas y doradas, incorpora de nuevo las carrilleras. Añade los dos vasos de vino blanco y deja que hierva un par de minutos para que evapore el alcohol.
  5. Cocción lenta
    Agrega la hoja de laurel, el tomillo y el vaso de caldo de carne (si no tienes, agua servirá). Tapa la cazuela y deja que cueza todo a fuego bajo durante hora y media aproximadamente. La clave es la paciencia: el guiso tiene que hacerse despacio para que la carne se vuelva tierna hasta casi deshacerse.
  6. Revisar y rectificar
    Pasado el tiempo, comprueba la textura de la carne. Si todavía está dura, déjala un poco más. Rectifica de sal y pimienta según sea necesario.
  7. Salsa aterciopelada
    Retira las carrilleras y pasa las verduras por la batidora para obtener una salsa espesa y suave. Vuelve a incorporar la carne y deja que repose unos minutos a fuego muy bajo antes de servir.

Cómo servirlas

Mi abuela siempre acompañaba las carrilleras con un puré de patatas cremoso o unas patatas fritas caseras, que absorbían perfectamente la salsa. También combina de maravilla con arroz blanco o una buena hogaza de pan, porque te aseguro que no querrás dejar ni una gota en el plato.

El toque final

Lo bonito de esta receta es que, además de deliciosa, perfuma toda la casa. El vino blanco aporta un aroma fresco y ligero, que contrasta con la intensidad de la carne. Y lo mejor: al día siguiente están aún más ricas, porque los sabores se asientan.

Si buscas un plato de cuchara reconfortante y lleno de recuerdos, estas carrilleras de cerdo al vino blanco son una apuesta segura. Cocinadas con calma y cariño, se convierten en un homenaje a esas comidas de la abuela que siempre nos hacen volver a casa.