El juguete que todos queríamos de pequeños era de origen vasco: Éibar producía el 90% de este objeto en el siglo XX
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Durante muchos años, las bicicletas de la marca BH formaron parte de la vida diaria de millones de familias en España. Algunas incluso duraban tanto que iban pasando de unos hermanos a otros y seguían funcionando incluso después de media infancia encima de ellas. Eran bicicletas clásicas de muy buena calidad, y lo que pocos saben es que este, uno de los juguetes más populares durante muchos años, venía de un mismo lugar aunque estuviera presente como decimos, en todo el país.
Las siglas BH, eran muy comunes en las bicis de muchos, pero no sólo esta. También Orbea o GAC eran habituales en cualquier barrio español. No hacía falta saber de bicicletas para reconocerlas, porque prácticamente todo el mundo había tenido una cerca. Para muchos niños fueron su primer medio de transporte y también una manera de moverse con libertad mucho antes de tener edad para conducir una moto. Pero detrás de esas marcas tan conocidas estaba Éibar, una ciudad vasca que durante décadas vivió casi por completo de la industria ciclista.
Pero lo más curioso es que Éibar no empezó fabricando bicicletas. Su historia estaba relacionada con otro sector completamente distinto. Durante muchísimo tiempo, la localidad guipuzcoana destacó por sus fábricas de armas y por el trabajo del metal. La economía local giraba alrededor de talleres donde se producían pistolas, revólveres y otras piezas metálicas que llegaron a venderse incluso fuera de España. Pero todo empezó a cambiar después de la Primera Guerra Mundial. La caída de pedidos dentro del sector armamentístico provocó dificultades económicas y muchas empresas tuvieron que buscar alternativas para seguir adelante. En ese momento, varias fábricas empezaron a mirar hacia un producto que cada vez tenía más presencia en Europa como era la bicicleta.
El juguete que todos queríamos de pequeños era de origen vasco
El cambio hacia este popular juguete fue más natural de lo que puede parecer hoy. Las empresas ya tenían maquinaria especializada y trabajadores acostumbrados a moldear y ensamblar piezas metálicas con precisión. Parte de ese conocimiento servía perfectamente para fabricar cuadros y componentes ciclistas, así que algunas compañías comenzaron a probar suerte en ese nuevo mercado.
BH arrancó la fabricación de bicicletas en 1923. Poco después llegaron GAC y Orbea. Al principio, algunas empresas mantenían todavía parte de la producción armamentística, pero poco a poco las bicicletas fueron ganando terreno hasta convertirse en el negocio principal. Con el paso de los años, alrededor de las grandes fábricas aparecieron pequeños talleres dedicados únicamente a fabricar piezas concretas. Unos se especializaron en cadenas, otros en sillines, otros en pedales o platos. Y fue así como Éibar terminó funcionando como una enorme red industrial alrededor del mundo de la bicicleta y acabó convirtiéndose en uno de los grandes centros de producción ciclista de España.
Las bicicletas de Éibar acabaron en toda España
Con el paso de los años, las bicicletas fabricadas en Éibar empezaron a verse por todas partes. Daba igual si era una ciudad grande, un pueblo pequeño o un barrio a las afueras. Siempre había alguna BH, Orbea o GAC circulando por cualquier calle. Muchas familias compraban una sola bicicleta y acababa utilizándola todos en casa, porque eran modelos duros, hechos para aguantar muchísimo trote y seguir funcionando durante años.
Todavía hoy mucha gente recuerda perfectamente algunas de aquellas bicicletas. La BH Gacela, por ejemplo, fue una de las más populares durante décadas. También estaban las plegables, que muchas familias llevaban en el coche cuando llegaban las vacaciones de verano. Era bastante típico ver campings llenos de bicicletas o paseos marítimos donde los niños se pasaban horas pedaleando de un lado a otro mientras los adultos charlaban cerca de la playa.
GAC también terminó formando parte de la vida cotidiana gracias al Mobylette. Más que un simple ciclomotor, acabó siendo uno de esos vehículos que estuvieron presentes en media España durante muchísimos años. Lo utilizaban trabajadores para ir a la fábrica, estudiantes para moverse por el pueblo o pequeños comerciantes que necesitaban desplazarse rápido sin gastar demasiado.
La industria creció tanto que Éibar terminó convirtiéndose en uno de los grandes referentes del sector ciclista en España. Y de este modo, durante buena parte del siglo XX, miles de bicicletas salían continuamente de talleres y fábricas vinculadas a la ciudad vasca, hasta el punto de que buena parte de las bicicletas que circulaban por el país tenían relación directa con empresas nacidas allí.
El deporte ayudó a hacer todavía más famosas estas marcas
Las empresas vascas entendieron muy pronto que el ciclismo podía servirles como escaparate. Por eso comenzaron a apostar por equipos profesionales y competiciones deportivas que ayudaban a dar visibilidad a sus bicicletas. Y uno de los momentos más recordados llegó cuando el belga Gustave Deloor ganó las dos primeras ediciones de la Vuelta a España, en 1935 y 1936, utilizando una bicicleta BH. Aquello dio una enorme notoriedad a la marca y ayudó a consolidar su prestigio. El ciclismo empezó a crecer muchísimo en España durante aquellos años y cada vez más personas querían tener una bicicleta parecida a las que aparecían en las carreras así que las empresas de Éibar aprovecharon perfectamente esa popularidad.
El legado todavía sigue muy presente hoy
Con el paso del tiempo, las fábricas originales de Éibar terminaron quedándose pequeñas. Algunas empresas trasladaron parte de su producción a otras localidades con instalaciones más modernas. BH acabó moviendo gran parte de su actividad a Vitoria y Orbea terminó instalándose en Mallabia. Más tarde llegaron años complicados por la competencia internacional y la entrada masiva de productos asiáticos, algo que golpeó duramente a muchas empresas españolas del sector. Algunas desaparecieron, como ocurrió con GAC, pero otras consiguieron adaptarse a los nuevos tiempos.
Actualmente, BH y Orbea siguen siendo marcas reconocidas dentro del mundo del ciclismo y continúan vendiendo bicicletas en numerosos países. Han cambiado mucho desde aquellos modelos clásicos que llenaban las calles españolas hace décadas, pero siguen manteniendo viva una historia industrial que empezó en Éibar y la .ciudad conserva todavía parte de esa memoria en el Museo de la Industria Armera, donde puede verse cómo una localidad dedicada durante siglos a fabricar armas terminó convirtiéndose en el lugar desde el que millones de españoles aprendieron a pedalear.
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