Si Zapatero cometió delito, Sánchez fue su ‘cooperador necesario’
Si José Luis Rodríguez Zapatero, valiéndose de su condición de ex presidente del Gobierno, ejerció su situación de prevalimiento para lograr que el Gobierno de Pedro Sánchez rescatara económicamente con 53 millones de euros a la compañía aérea Plus Ultra, ligada al chavismo, pese a que no cumplía con los criterios para recibir la ayuda, es obvio que cometió un delito de libro de tráfico de influencias, agravado por el hecho de que, presuntamente, cobró una comisión —la pena, en este caso, es mayor— a través de la sociedad de su amigo Julio Martínez, que actuó como intermediario de la operación.
El auto del juez de la Audiencia Nacional José Luis Calama es contundente: Zapatero era el presunto líder de «una estructura estable y jerarquizada de tráfico de influencias» cuya finalidad «es la obtención de beneficios económicos mediante la intermediación y el ejercicio de influencias ante instancias públicas en favor de terceros, principalmente Plus Ultra».
Ahora bien, ¿qué delito comete la autoridad que se pliega a la acción delictiva presuntamente cometida por Zapatero? Es decir, ¿qué delito puede cometer quien dicta o aprueba una resolución arbitraria a sabiendas de su injusticia para beneficiar a alguien cercano? Pues varios, desde la prevaricación administrativa a la malversación, lo que, en el caso que nos ocupa, conduce indefectiblemente a Pedro Sánchez, que es quien autorizó la millonaria ayuda a Plus Ultra.
Tal vez sea por eso que el PSOE ya ha comenzado a acosar al juez del caso sugiriendo que José Luis Calama comete «lawfare». Porque, no nos engañemos, el caso Zapatero es, objetivamente, mucho más dañino para el PSOE que el denominado caso Koldo. Porque si Zapatero logró su objetivo presuntamente delictivo –que el Gobierno ayudara a Plus Ultra– fue porque contó con el apoyo expreso de Pedro Sánchez, que es quien tenía la última palabra.
Dicho de otro modo: el beneficio económico que el ex presidente del Gobierno obtuvo por el presunto tráfico de influencias fue gracias a la decisión del jefe del Ejecutivo de autorizar el rescate. Porque si Zapatero cometió delito, Sánchez fue su cooperador necesario. Más claro, agua.
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