Sánchez debe dar ejemplo: imputados a la calle
Las múltiples acusaciones que el Juzgado de Instrucción número 1 de Lugo imputa a José Ramón Gómez Besteiro por los casos ‘Garañón’ y ‘Pulpo’ pesan ahora mismo más en Madrid que en Galicia. Mientras Pedro Sánchez intenta apurar sus opciones para alcanzar la Presidencia del Gobierno antes de que vayamos a nuevas elecciones generales, este caso le puede acarrear un problema considerable. Sobre todo tras la enérgica defensa que el líder socialista hizo el pasado jueves de Besteiro, al que definió como «el mejor candidato» para presidir la Xunta. Cuando este sábado se reúna de urgencia el PSOE de Galicia, el secretario general debe presentar la dimisión para poder afrontar sus responsabilidades ante la justicia sin ser una rémora para el partido.
Llama poderosamente la atención en todo este asunto que Pedro Sánchez haya puesto la mano en el fuego por un hombre que acumula 10 imputaciones entre los dos únicos cargos que ha desempeñado a lo largo de su carrera política: presidente de la Diputación Provincial de Lugo y concejal del Ayuntamiento de la capital lucense. Esos 16 años de trayectoria han dejado acusaciones como cohecho, prevaricación, tráfico de influencias, fraude de las Administraciones Públicas, fraude de subvenciones y delito continuado de malversación de caudales públicos. Bagaje más que suficiente para que Gómez Besteiro dimita o, en su defecto, su partido prescinda inmediatamente de él. Sobre todo si Sánchez quiere dar una imagen de transparencia de cara a sus aspiraciones presidenciales.
El secretario general del PSOE ha manifestado en más de una ocasión que «2016 puede ser el año del cambio en Moncloa y también en la Xunta», un cambio que para que sea creíble ha de asentarse sobre la tolerancia cero ante la corrupción, una de las asignaturas pendientes de los partidos tradicionales ante el surgimiento de las formaciones emergentes. Una transparencia que el pasado jueves fue puesta en tela de juicio desde el propio Partido Socialista con las palabras de Pachi Vázquez, predecesor de Besteiro al frente de la secretaría general de los socialistas gallegos: «En el PSOE si estás imputado y eres amigo de Sánchez no pasa nada».
Una sombra de duda a la que Pedro Sánchez tendrá que responder con hechos. Si sigue protegiendo a Besteiro, no sólo dará la razón a Vázquez y al resto de voces disidentes que habitan en su partido, sino que se alejará de cualquier posibilidad de ser presidente del Gobierno y de liderar al PSOE en el futuro. Como hemos defendido en OKDIARIO desde nuestro inicio, un político imputado debe dimitir automáticamente. La ejemplaridad en la vida pública es una obligación inexcusable adherida al puesto. Especialmente en los últimos tiempos cuando la corrupción ha supuesto un agravante más para el sufrimiento que de por sí han soportado la gran mayoría de los españoles a causa de la crisis.
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