¿Por qué habría de mentir Aldama cuando acusa a Sánchez de liderar una organización criminal?
La declaración del empresario Víctor de Aldama en el Tribunal Supremo ha sido en lo formal demoledora para Pedro Sánchez y el PSOE, porque ha colocado al presidente del Gobierno al frente de la organización criminal de la que, según la justicia, él forma parte, y porque ha acusado al partido del Gobierno de haberse financiado de forma ilegal a través de parte de las comisiones cobradas por las adjudicaciones públicas. Y es que Aldama se ha arrogado pertenecer al cuarto escalón de una organización delictiva jerarquizada por niveles: el jefe era Sánchez; Ábalos, el segundo, y Koldo García, el tercero.
Por supuesto, las gravísimas acusaciones tendrán que probarse, pero la pregunta que cabe hacerse es qué gana Aldama mintiendo cuando ha sido precisamente su colaboración con la justicia la que le ha permitido enfrentarse a un horizonte penal que, en el caso mascarillas, es bastante menos oscuro que el de Ábalos o Koldo. Dicho de otro modo: ¿por qué habría de arruinar su estrategia de defensa faltando precisamente ahora a la verdad y complicando su situación procesal?
Toda su declaración ha sido una bomba de racimo permanente que afecta directamente a Pedro Sánchez, al PSOE y hasta a Begoña Gómez, interesada, según el empresario, en dar un pelotazo con unos terrenos públicos situados en la mejor zona de Madrid. Insistimos en que nada de lo dicho por Aldama sobre Sánchez y el PSOE puede darse por cierto, pero sería absurdo que a estas alturas alguien que ha apuntado datos y hechos relevantes confirmados después por la instrucción judicial fuera capaz de arruinar su situación mintiendo.
Es por eso que la declaración de Aldama tiene un valor que para adquirir una dimensión probatoria, necesitará, obviamente, de una investigación posterior, pero por el momento sus acusaciones son demoledoras, tanto que Sánchez y el PSOE no tienen otra salida que acudir a los tribunales y enfrentar su palabra a la del empresario. ¿Lo hará? Tiempo ha tenido de hacerlo y todo se ha quedado en amenazas.
En suma, Aldama ha colocado a Sánchez y el PSOE en una situación ante la que no cabe limitarse a decir que todo es una «inventada». Eso y nada es lo mismo cuando Aldama los ha tachado de organización criminal.