Es un optimista patológico o planea quedarse sin pasar por las urnas

Es un optimista patológico o planea quedarse sin pasar por las urnas

Una de dos, o Pedro Sánchez se ve como presidente del Gobierno tras las próximas elecciones generales o planea quedarse sin pasar por las urnas. No hay más explicación al insólito contrato que el Gobierno ha prorrogado «hasta agosto de 2028», es decir, hasta un año después de las próximas elecciones generales que corresponderían en 2027 (salvo adelanto electoral), para la cobertura audiovisual de los viajes internacionales del presidente.

El importe de esta prórroga por un periodo de 24 meses asciende a 1.078.715 euros (impuestos incluidos). Para evitar un nuevo concurso, de una duración de un año y que sería lo lógico, el Gobierno ha propuesto la prórroga del contrato, que seguirá prestando Servicios Audiovisuales OVERON del Grupo Mediapro, por un periodo de 24 meses. Desde el próximo 15 de agosto de 2026 hasta el ¡14 de agosto de 2028!

En concreto, el contrato tiene como objeto la prestación de un «servicio de captación, difusión, transmisión y videostreaming de la señal audiovisual de las comparecencias públicas de la Presidencia del Gobierno fuera de territorio español y servicios relacionados». El asunto, aparentemente, se presta a la guasa, porque el hecho de que Sánchez se vea como presidente en el verano de 2008 no deja de ser un derroche de optimismo, pero conociendo al personaje, es mejor no hacer chanzas y preguntarse seriamente las razones que han llevado a Moncloa a prorrogar por dos años un contrato que, por pura lógica democrática, debería acabar cuando terminase la legislatura.

El contrato de marras cubre las comparecencias públicas del jefe del Ejecutivo que tengan lugar con motivo de la celebración de los Consejos Europeos en Bruselas, así como los «demás actos del presidente del Gobierno y del titular del Ministerio de la Presidencia, con cobertura informativa» que se desarrollen en el extranjero, incluyendo aquí los actos en Bruselas (Bélgica) no relacionados con Consejos Europeos. Cualquier malpensado —o no tanto— está pensando que esto es la prueba de que hay gato encerrado.

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