«No a la guerra», pero «Sí a la ducha»
Un mes y medio sin agua caliente. Ese el tiempo que llevan los militares de la base de El Goloso, en Madrid, soportando una situación intolerable ante la que nadie parece poner remedio. El agua sale marrón y las tuberías presentan un estado tal de abandono que nadie se atreve a beber ante el temor a ponerse enfermo. Lo que debería ser una situación extraordinaria se ha convertido en rutinaria, porque la alternativa, por el momento, no es arreglar la situación, sino desplazarse a otro edificio para poder ducharse, lo que obliga a la tropa a consumir su tiempo de descanso. Es más, en un principio la solución que se tomó fue la de suspender la obligación de hacer ejercicio para evitar que los soldados tuvieran que ducharse. Tercermundista. Y muy poco higiénico, por cierto.
La base militar de El Goloso es una de las instalaciones más antiguas -cercana al siglo de vida- del Ejército de Tierra español, lo que explica en parte el mal estado de sus infraestructuras, pero eso no puede servir de excusa para no acometer obra de reforma alguna. Para la Asociación de Tropa y Marinería de España (ATME), ese razonamiento es precisamente la parte del problema. «No parece que haya voluntad para realizar las reformas integrales que las instalaciones necesitan», porque las actuales condiciones del acuartelamiento «entran en conflicto con la normativa de prevención de riesgos laborales y con los principios de dignidad, salud y seguridad que debe regir el servicio en las Fuerzas Armadas».
Son soldados acostumbrados al sacrificio, pero esto no tiene pase. Y las excusas no se tienen en pie. Porque eso de que no hay piezas de repuesto y que no llega el suministro de gasoil por «el impacto de la guerra de Irán sobre los grandes distribuidores» es, sencillamente, de risa. «No a la guerra», pero «Sí a la ducha».