Medidas económicas a aplicar ante la guerra de Irán

Economía, Irán

El Observatorio Económico de la Universidad Francisco de Vitoria ha analizado la situación de la economía ante la guerra de Irán, y ha propuesto una serie de medidas para fortalecer a la economía española tanto ante esta crisis como de manera estructural.

En este contexto, la respuesta de política económica es crucial. Y, sin embargo, existe una tentación recurrente: intervenir precios, subvencionar consumos o aumentar el gasto público para «compensar» el shock, como hemos visto en varias de las medidas propuestas por el Gobierno, tras el espectáculo bochornoso del viernes, donde los ministros de Sumar se negaban a entrar al consejo, mostrando un Ejecutivo dividido y sin apoyos para seguir. Estas medidas, aunque políticamente atractivas, suelen agravar el problema al distorsionar señales de mercado y generar déficit adicional. Por ello, debe evitarse emplear de nuevo la excusa de cualquier perturbación para intervenir más la economía, incrementar el gasto público todavía más y elevar la deuda pública, porque solo empeorará la estructura económica de España.

La alternativa —menos vistosa, pero más eficaz— pasa por reforzar la oferta: facilitar la inversión, reducir trabas regulatorias y permitir que los precios transmitan la escasez relativa. Solo así se incentiva la reasignación eficiente de recursos. De esa forma, debería aplicarse un conjunto de medidas urgentes e importantes, que van desde la rebaja de impuestos hasta la realización de reformas estructurales:

1. Rebaja de los impuestos a la energía y a los hidrocarburos, que constituyen una gran parte del precio de dichos bienes y servicios. Debe ser generalizada, no por sectores, sino para todos los agentes económicos.

2. Rebaja del IVA en los productos que lo permita la normativa europea y solicitud a la UE de la inclusión de los productos esenciales que no entren en el grupo en el que se puede aplicar la reducción del impuesto.

3. Incentivos fiscales al tejido empresarial mediante medidas que permitan un mayor período de compensación de pérdidas y actuaciones específicas que aliviasen su carga tributaria, para permitirles sobrellevar mejor el encarecimiento de los costes inherentes a su actividad.

4. Deflactar el IRPF, para liberar renta disponible para los agentes económicos.

5. Llevar a cabo una reforma energética que intensifique el uso de la energía nuclear, como energía limpia, y del fracking, que disminuya la dependencia energética de la economía española.

6. Elaboración de los Presupuestos Generales del Estado desde un planteamiento de presupuesto de base cero, para eliminar los gastos innecesarios y preservar los esenciales.

7. Flexibilizar el mercado laboral, de manera que no suponga una losa a la contratación y que se incremente la productividad.

8. Aliviar la carga que suponen las cotizaciones a la Seguridad Social.

Todo ello, como preámbulo de las grandes reformas que necesita la economía española para crecer de manera sostenible y productiva en el tiempo. No sirve una mera rebaja temporal del IVA y de los impuestos a los hidrocarburos y a la energía: la bajada tiene que ser permanente y en el marco de una rebaja tributaria más ambiciosa, junto con la eliminación de gasto innecesario y la realización de reformas profundas que dinamicen la economía y la hagan menos dependiente energéticamente.

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