Opinión

La impecabilidad del Rey

Una cosa son las evidentes intenciones de rendir el Estado a los separatistas del candidato designado por el Rey y otra, bien distinta, que la designación del candidato Pedro Sánchez no se haya guiado escrupulosamente por lo que establece el artículo 99 de la Constitución. Conviene separar los planos y no mezclar, porque lo que le faltaba a este país es que algunos trataran de cargar contra la Corona en esta hora crítica de la historia de España por cumplir, de manera impecable, con su papel. Felipe VI ha hecho, exactamente, lo que tenía que hacer. «El Rey, previa consulta con los representantes designados por los grupos políticos con representación parlamentaria, y a través de la presidencia del Congreso, propondrá un candidato a la presidencia del Gobierno». Es lo que hizo, con lógica aplastante, cuando designó candidato a Alberto Núñez Feijóo al ser el líder de la fuerza más votada y es lo que ha hecho ahora al designar al candidato socialista. Cumplir con su labor.

Resulta absolutamente injusto reprocharle al Jefe del Estado la designación de Pedro Sánchez como candidato, salvo que se haga una interpretación torticera y malintencionada de su papel constitucional. No hacía falta -aunque tampoco está de más- que la Casa Real explicara en un comunicado -también lo hizo cuando la designación de Feijóo- las razones de su decisión, que tienen que ver con el hecho indubitable de que Felipe VI debe proponer sucesivos candidatos de acuerdo a la Carta Magna y de que el líder del PSOE expresó al Rey su disposición a serlo. Todo lo demás son intentos de enredar y tensionar aún más un escenario político de enorme gravedad.

Decíamos al principio de este editorial que hay que separar los planos: el que corresponde al papel del Rey está siendo impecable. El que corresponde a Pedro Sánchez es otro cantar que merece, como viene haciendo OKDIARIO, el mayor y más contundente de los reproches.