Hasta sus escoltas desmienten a «El galgo de Paiporta»
Nada más huir de Paiporta tras ser increpado durante su visita a la localidad devastada por la DANA, el Gobierno se encargó de propagar una de esas mentiras macizas con las que la izquierda trata de desviar la atención. Dado que Sánchez huyó literalmente de la zona dejando solos a los Reyes, el mensaje oficial es que había sido víctima del odio de la «extrema derecha». Pues bien, los escoltas de Sánchez han declarado ante el Juzgado de Instrucción número 3 de Torrent que no pudieron identificar personalmente a ninguno de los agresores que supuestamente atacaron al político socialista y a su comitiva el 3 de noviembre de 2024. Fue el pasado 18 de febrero cuando los cinco agentes de la Policía Nacional que integraban el dispositivo de seguridad declararon por videoconferencia. Sólo preguntó uno de los abogados de las defensas, que logró demostrar que ninguno de los escoltas tomó los datos personales de los responsables de la supuesta agresión. En consecuencia, la pregunta es obvia: ¿Cómo sabía el Gobierno que eran «ultras perfectamente organizados» si no se registró a nadie? Más de un año después de los hechos, las supuestas organizaciones de «extrema derecha» no aparecen por ninguna parte y la investigación apunta a que sólo eran vecinos anónimos disconformes con la respuesta institucional del Ejecutivo.
La Fiscalía sostiene en solitario la acusación, a diferencia de lo ocurrido en otros procedimientos similares —como el caso de la piñata de Ferraz o el de la lona de HazteOir contra Sánchez, en los que sí está personado el jefe del Ejecutivo—. En este caso, esa figura está ausente, lo que deja el peso de la acusación exclusivamente en manos del Ministerio Fiscal. Pues bien, desde el principio, el caso ha girado en torno a tres investigados residentes en Albal, Godella y Paiporta, respectivamente. Dos de ellos comparecieron ante el juzgado y fueron puestos en libertad provisional sin medidas cautelares, aunque permanecen bajo investigación. Cada uno de los investigados cuenta con una defensa distinta. Y lo que está claro es que su comportamiento no respondió a ningún plan estructurado de ninguna organización de «extrema derecha». Todo fue un bulo de «El galgo de Paiporta».