Opinión

Se extiende la resistencia en Cataluña

  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

Los ejemplos corajudos y valerosos ante injusticias manifiestas tienen estos corolarios. A los padres del niño de Canet, que no se han rendido ante el incalificable acoso independentista, se unen un sinfín de familias catalanas, espoleadas por el coraje demostrado.

Comprendo en este aspecto a los agresores antieuropeos y antidemocráticos. Si gana, como parece, la familia de Canet, sus posiciones feudales y segregacionistas –(¡Viva el Misisipi!)- habrán sido derrotadas por un niño, ajeno por completo a la lucha titánica que sus progenitores están librando en desigual fuerza.

A los secesionistas los conocemos. ¿A quién puede extrañar cómo se conducen? Lo que sorprende es que el Estado, es decir, el Gobierno que tiene la obligación de defenderle con todo el poder que el pueblo le ha entregado, se haga el sueco en una equidistancia obscena y pagable. Sánchez es el presidente legal de todos los españoles y su responsabilidad ineludible es acudir en socorro de los derechos que asisten a las personas catalanas o no que viven en aquel territorio que todavía forma parte del Estado.

Si los constitucionalistas ganan esta batalla, con el cierzo en contra, convertido en auténtico Leviatán, gran parte del sueño segregacionista de dirigentes que se autotitulan de “izquierda” habrá quedado como un mal sueño. No hará falta añadir que todo esto ocurre en un territorio velado por la Unión Europea donde los derechos fundamentales forman parte de su frontispicio y la salvaguardia de los mismos es prioritario.

Tengo para mí que este sucedido -que avergüenza a cualquier mínima sensibilidad democrática y progresista- no es baladí. Que se respeten los derechos esenciales de esos padres y de esos hijos-por muy minoría que sean- dependen muchas cosas. Entre ellas, la dignidad de todo un pueblo que asiste atónito a la merma de libertades básicas en un predio que se enfrenta al Estado precisamente invocando su libertad.