El estrepitoso fracaso de Sánchez
Sánchez, como estratega, no tiene precio. Cada vez que ha provocado una repetición de elecciones, se deja escaños por el camino y crece tanto el PP como el espacio de centro-derecha. Podrá argumentar que sigue siendo el más votado, y presionará hasta la saciedad para lograr la abstención de sus oponentes sin ofrecer nada a cambio, pero eso tiene corto recorrido.
Ha intentado extremar la campaña y le ha salido mal. En menos de seis meses, Casado ha conseguido incrementar el número de escaños del PP en más de veinte, con un 33% más de representantes en el Congreso y veinticinco asientos más en el Senado, donde el PSOE pierde la mayoría absoluta.
Eso ha permitido iniciar la reunificación del centro-derecha, pues Ciudadanos queda prácticamente eliminado del tablero, camino de lo que podría ser su disolución, al no conseguir más que una decena de escaños y quedarse sin ningún senador, salvo los de designación autonómica. Esa reunificación que ha comenzado a lograr el PP es clave para que el centro-derecha pueda volver a gobernar, pues ha ganado en votos a la izquierda, pero ha quedado algunos escaños por debajo, pese a que la izquierda se deja casi diez por el camino y el centro-derecha mejora unos cuantos diputados respecto a abril.
Por otra parte, Vox ha conseguido un gran resultado, que le lleva a más que doblar sus representantes y a convertirse en la tercera fuerza política en el Congreso de los Diputados, con una representación importante, pero lejos del partido que lidera el bloque de centro-derecha, que es el PP.
Sánchez apostó por la nueva convocatoria electoral solicitando un apoyo masivo a su política, y los españoles le han contestado claramente, censurando su estrategia. Su fracaso es total. Sánchez se ha equivocado completamente, deja una situación más ingobernable todavía y ha bajado en número de escaños. España no puede seguir pendiente de los deseos personales de Sánchez, de sus caprichos o de su tacticismo. Hay una situación económica que está empeorando a pasos agigantados y es preciso llevar a cabo una serie de reformas que permitan que España esté mejor preparada para minimizar el impacto de la desaceleración y estar en condiciones de volver a crecer sólidamente.
Ha quedado demostrado que Sánchez no está capacitado para ser el que lidere esas reformas ni un gobierno que las lleve a cabo. Por tanto, ante su fracaso, no le queda otra salida que renunciar a su puesto, elemento que ayudará, sin duda, a desbloquear la situación.
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