La esquizofrenia yanqui de Unidos Podemos
El partido de Pablo Iglesias y Alberto Garzón se posiciona como el doctor Jekyll y mister Hyde de la política española. La esquizofrenia de sus actos hace que los dos elementos del nombre —Unidos y Podemos— se separen día a día y parezcan conceptos antagónicos más que el nombre compuesto de una misma formación. A la crisis interna provocada por el fracaso conjunto de las últimas elecciones generales, ahora se le une la visita de Barack Obama a España como motivo de división y discordia. Mientras que los principales partidos comunistas integrados en la formación de la sonrisa hacen una campaña agresiva llamada ‘Obama Go Home’ —Obama vete a casa—, Iglesias sacará del armario su desajustado traje de «socialdemócrata» para asistir al almuerzo oficial en el Palacio Real.
Un evento que compartirá tanto con el presidente de Estados Unidos como con Felipe VI y los principales líderes políticos de España. El secretario general de Podemos, que dio sus primeros pasos en política dentro de las Juventudes Comunistas, se sentará a la mesa con el hombre que mantiene las tropas en Afganistán así como las bases militares de su país en Morón de la Frontera (Sevilla) y Rota (Cádiz). Obama tampoco cerrará Guantánamo y, además, es firme impulsor del Tratado de Libre Comercio entre la UE y EEUU (TTIP). Todos ellos, asuntos demonizados por Izquierda Unida en particular y por una gran parte de los líderes de Unidos Podemos en general.
Tanto es así que el partido de Garzón incluso ha llegado al intolerable recurso de rechazar la visita de Obama con carteles antisemitas. Dislates radicales con los que difícilmente conseguirán presentarse ante la sociedad española como una partido moderado y creíble. La coherencia en política, aunque no dé votos en masa a corto plazo, es imprescindible para consolidar la credibilidad de cualquier formación que se precie. Por mucho que Iglesias modere la voz y el contenido público de su discurso, las costuras de los hechos siempre sobresalen ante el envoltorio de las palabras. El populismo y la radicalidad son, y siempre serán, los cimientos ideológicos sobre los que se construye ese binomio mal avenido llamado Unidos Podemos.
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