España se nos ha ido de las manos

España se nos ha ido de las manos
  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

Cada día que pasa España se parece más a Marruecos. ¿En qué? Son dos estados perfectamente descriptibles como «fallidos». En uno, manda un corrupto Pedro Sánchez; en otro, un inexportable Mohamed VI que utiliza a sus súbditos (que lo son) como carne de cañón barata para distraer toda la ponzoña de su régimen. 

Veamos. Cuando un Estado no es capaz de garantizar la integridad de su territorio y ofrecer protección a sus naturales no puede hacer frente a su deuda y los principales resortes del poder han sido penetrados por incompetentes y corruptos, estamos ante una situación sin posibilidad de retorno dentro de los parámetros democráticos al uso.

Observo a mi alrededor a gente del pueblo llano, bien alejada de las élites dominantes, que lanzan durante estos días aciagos un grito de indignación ante lo que está ocurriendo en lo que queda de España. Lógico. Y pasa no precisamente entre las nuevas generaciones, sino en aquellas ya maduras a las que enseñaron que una patria no se cuartea ni se vende en cualquier bazar marroquí. Pero acto seguido hay que explicar lo que ocurre y por qué ocurre. Y la conclusión podría ser que la clave está en un gobierno intrínsecamente corrupto y maloliente, sí, pero también en que durante ocho años la mayoría de los españoles han preferido mirar primordialmente a ver si les subían cuatro euros en la nómina y podían irse de vacaciones a cualquier destino barato.

Se ha dejado durante ocho años (por lo menos) a un sátrapa con alma de dictadorzuelo bananero, enajenado de sí mismo y peleado con una realidad tozuda, hacer de su capa un sayo desafiando al sentido común y las leyes de la gravedad democrática, y metiendo mano de forma desaforada en nuestros bolsillos. Esta es la verdad, y la verdad es siempre la verdad. De aquellos polvos iniciales asistimos ahora al lodo y las pavesas del momento.

Siento escribirlo, pero lo voy hacer: soy profundamente pesimista con el presente y no veo resquicio para cambiar las actuales tornas. Definitivamente nos hemos dejado robar la decencia, el dinero, la sensatez y el futuro. Porque los desvaríos sanchistas, vuelvo a insistir, no son cosa únicamente de una sola persona. Aquí ha habido y hay muchos loros comiendo chocolate y mucho indecente que funciona a base de alpiste, empezando por eso tan descriptible que hemos convenido en llamar prensa.

Y sé de qué hablo y escribo después de casi medio siglo enrollado en ese chollo.

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