El Ejército en Ceuta reclama ayuda al Rey
Los militares desplegados en Ceuta no pueden más y, en vista de que sus demandas al Gobierno caen siempre en saco roto, han decidido solicitar una audiencia al Rey para exponerle la realidad de una situación que, con el paso de los días, no hace otra cosa que empeorar. Y es que el hartazgo es total, ya no sólo por la humillación que supone para nuestros soldados que no se les reconozca siquiera la condición de agentes de autoridad, sino porque la prohibición de llevar armas les convierte en objeto de agresiones y amenazas continuas por parte de los invasores que aún siguen campando a sus anchas por la ciudad.
Es una situación insoportable, degradante: obligados a defenderse con botes de gas pimienta, se han hartado y pedido una audiencia al Rey como jefe supremo de las Fuerzas Armadas. Es comprensible que recurran a Felipe VI, pues la figura del monarca es símbolo de la España constitucional en la que las Fuerzas Armadas tienen el deber y la obligación de defender la integridad territorial. No son convidados de piedra, sino un pilar esencial de nuestro Estado.
Lo que no puede ser, en ningún caso, es que el Gobierno utilice el Ejército como atrezzo en la crisis de Ceuta, dispensándole un trato indigno. La petición de audiencia al Rey de los militares desplazados a Ceuta se produce tras la histórica movilización que secundaron el pasado 16 de septiembre en la ciudad autónoma en defensa de sus derechos. «Queremos informar a Su Majestad de todo lo que está ocurriendo en Ceuta y que no sea por los medios de comunicación, sino que reciba toda la información a través de sus hombres y mujeres, que son representados por nuestra asociación, que es una asociación de la escala de tropa y marinería, la que más trabajo está desempeñando en Ceuta», señala en su carta la Asociación de Tropa y Marinería (ATME). Ya hace unos años que esta asociación pidió reunirse con el Rey, que se comprometió a recibirlos. La actual situación lo demanda.